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Auge y caída de Vine: de cómo una idea original no supo enfrentarse a la competencia
A fondo

Auge y caída de Vine: de cómo una idea original no supo enfrentarse a la competencia

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Si bien hacía meses que se hablaba de la crisis de Twitter, fue a principios de este mismo octubre cuando empezaron a filtrarse con más detalle los nombres y otras cuestiones relacionadas con sus posibles compradores. Una venta que acabó por no producirse dada la mala fama de la entidad y otras polémicas en las que se ha visto inmersa, que han acabado por pasarle factura hasta tal punto, que parece que se está quedando sin candidatos para su compra.

Unos problemas que incluso la han obligado a tomar decisiones con el fin de recortar gastos. Una de las más polémicas ha sido la de despedir al 9% de su plantilla. Pero que no fue la única de la jornada que nos dejó con un mal sabor de boca, pues la compañía no tardó en anunciar el cierre de Vine, la red social de microvídeos que ahora está de despedida. Pero, ¿cómo ha llegado a esta situación? ¿Cuál es su historia? ¿Y su evolución?

El nacimiento de Vine y sus primeros pasos

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Para conocer el origen de Vine debemos remontarnos cuatro años atrás, en concreto, a junio de 2012, la fecha en la que Dom Hofmann y Rus YusuPov dieron a conocer esta red social en la que era posible llevar a cabo grabaciones de breve duración y compartirlas con todo el mundo. Un lanzamiento que se produjo en un momento en el que, a diferencia de en la actualidad, todavía quedaba mucho de este mercado por explotar.

La propuesta resultaba innovadora y ágil: vídeos de seis segundos en bucle que podían grabarse y compartirse de manera muy sencilla. Unas características que le valieron que, en octubre de ese mismo año, Twitter se interesara por ella y decidiese comprarla. La adquisición, de hecho, se vivió como un movimiento lógico por parte de la compañía que, en aquel entonces todavía se encontraba lejos de pensar en opciones como Periscope. Le costó la cifra nada desdeñable de 30 millones de dólares.

Fue lanzada oficialmente poco después, el 24 de enero del 2013, un despegue que empezó con iOS y que rápidamente se extendió a Android (en junio) y Windows Phone (en noviembre). Lo hizo con bastante éxito y, de hecho, no tardaron en aparecer viners famosos y nuevas características, hasta tal punto que, a posteriori no solo era posible incrustar los vídeos realizados en webs y blogs, sino también crear efectos varios. Está disponible en hasta 26 idiomas distintos.

Quizás el más popular de ellos es el de stop motion, con animación fotograma a fotograma. Enviar mensajes directos, llevar a cabo menciones, y ver hasta los loops que tiene cada vídeo (se incorporó en 2014), o sea, las veces que ha sido reproducido, de manera tanto individual como en bucle; eran otras de sus virtudes destacables y clave de su funcionamiento. Otros cambios han tenido que ver con cómo embeber los vídeos y su tamaño.

Una oportunidad para los anunciantes

Además de los usuarios, los anunciantes la vieron también con buenos ojos, pues se postulaba como el Instagram de los vídeos con la que podían crear mensajes de valor breves pero concisos con los que conectar con su público, y lanzar teasers de seis segundos para promocionar sus productos y crear expectativa, entre otros.

Esta última técnica, incluso, llegó a tener un nombre propio: tweaser (de la unión de twitter y teaser, y se empleó durante un tiempo para lanzar películas y similares. Algunas ventajas iniciales más relacionadas con el uso de la aplicación era la posibilidad de llevar a cabo tutoriales básicos, lanzar exclusivas e incluir sus spots. Los medios también aprovecharon el filón para compartir las noticias en formato vídeo. Un claro ejemplo de estos fue este vídeo de la NBC, en el que se mostraba cómo un delfín había quedado atrapado en el canal Gowanus.

Tal fue así, que esta acogida en el ámbito de los negocios se plasmó de la mano de apuestas como la de Dunkin Donuts, la primera compañía que se atrevió a usar un Vídeo de Vine al completo como anuncio para la televisión. Oreo no tardó en subirse al carro. Y no fue una iniciativa única de marcas de alimentación sino que Samsung, Adidas y hasta Intel no dudaron en llevara cabo campañas similares, cuyo éxito, tal y como apuntaron los expertos en aquel momento, se debió a la simplicidad de las mismas.

Otros de los que apostaron por la herramienta que nos ocupa fueron Paul McCarney, que grabó un vídeo en Vine con un fragmento de una de sus canciones y pidió a sus fans que le dijesen de cuál se trataba; una forma de generar interacción que ahora podría parecernos un tanto vista. Vogue Spain también grabó su desfile de LoeweMadrid en directo en marzo de 2013.

En definitiva, su éxito fue tal que tan solo un año después de su lanzamiento, Vine tenía ya una comunidad de 13 millones de usuarios. Su integración con Twitter, asimismo, beneficiaba a la plataforma de microblogging, que obtenía una media de 20 retuits por cada tuit con un vídeo de Vine emitido, lo que venía a superara la media del momento que se posicionaba en siete retuits.

Una dura competencia y otros problemas

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Sin embargo y si bien el concepto, a priori, resultaba bastante atractivo, a la herramienta no tardaron en hacer mella propuestas similares que han acabado por sentenciarla. No obstante, no fue el único problema, sino que aparecieron otros ligados a la propia personalidad de la comunidad que nos ocupa, así como al tipo de vídeos que allí se compartían.

De hecho y al poco tiempo de su lanzamiento, comenzaron a distribuirse una serie de vídeos porno a través de este servicio, un problema que obligó a la entidad a pedir disculpas y que no fue mucho más allá. No obstante, no ha sido el único problema relacionado con los contenidos de su trayectoria.

En concreto nos estamos refiriendo al hecho de que, si bien en sus inicios fue vista con buenos ojos por parte de los anunciantes, la comunidad no tardó en convertirse en un lugar con vídeos, digamos, “poco serios”. Lo que ocurrió es que aunque era un lugar divertido con grandes dosis de creatividad, finalmente se llenó de vídeos de gatos torpes y similares. Además, las estrellas y empresas que se sumergieron en ella descubrieron rápidamente que no les ofrecía demasiadas oportunidades de monetización, razón para decantarse por otras plataformas.

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Por otra parte a pesar de que Vine nació en un momento en el que la red ahora propiedad de Zuckerberg se limitaba a las fotografías exclusivamente y Snapchat todavía estaba en pañales, estas comunidades no tardaron en evolucionar para dejarla atrás. Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta que Instagram alarga la duración de los clips a los 60 segundos, y Snapchat se queda en los diez; por no hablar de que, evidentemente, se trata de herramientas que van más allá y en grandes comunidades.

Su declive empezó con la llegada de la versión 4.0 de Instagram, la que llevó el vídeo a esta aplicación que le hizo registrar un aumento del 37% del contenido compartido en Twitter. El hecho de que contase con una comunidad bastante mayor que Vine tampoco le vino demasiado bien sobre todo si tenemos en cuenta que los anunciantes siempre van a decantarse por el lugar donde su contenido tenga más visualizaciones.

Socialbakers

La expansión de Snapchat tampoco le ayudó, por las características anteriormente comentadas. En todo caso, su declive empezó a producirse de manera más notable a partir de enero del año pasado, cuando disminuyeron de manera significativa tanto los vines compartidos como la frecuencia de publicación, los likes, visionados y reposts. Un punto que, como comentábamos, también han tenido en cu enta las distintas marcas que, según Socialbakers, parecieren decantarse por otras plataformas de vídeo como YouTube, Facebook y Snapchat.

Evidentemente, Snapchat e Instagram no han sido las únicas que le han afectado, sino que no podemos perder de vista que, desde el año de su nacimiento, el número de apps en general se ha incrementado de manera más que notable, y no solo eso, sino que la categoría a la que pertenece Vine, a medio camino entre los social y la edición ha constituido una de las apuestas más fuertes del mercado durante los dos últimos años. De hecho, algunas apps similares son (o han sido) Keek –vídeos de 36 segundos-, Tout, Viddy –con filtros, posibilidad de pausar y un minuto de duración, pero cerrada en 2014-, y Magisto.

Los últimos coletazos

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Para acabar, no podemos dejar de comentar cómo ha sido su final y cómo la crisis de identidad de Twitter ha acabado costándole la vida . Sí, porque si bien resulta innegable que la competencia de los servicios mencionados –por los que muchos usuarios han decidido decantarse-, lo cierto es que la plataforma de vídeos cortos no parece encajar en la estrategia empresarial de la red de microblogging, que trata de reestructurarse para ser más rentable.

Algo que la entidad lleva intentando cada vez con más ahínco pero sin éxito. De hecho, el 2016 ha sido quizás su año más difícil pues, no solo se ha enfrentado a un éxodo de ejecutivos sino que se ha visto obligada a reponerse de múltiples críticas con cuestiones relacionadas con el acoso en la plataforma, la libertad de expresión y el uso de algoritmos.

Todo con un crecimiento de usuarios estancado y en medio de constantes cambios, algunos de los cuales han mejorado la red social, pero también de otros que han sido visto como intentos desesperados. Mientras tanto, Vine se desvanecía. Un compendio de circunstancias que la han llevado a cerrarla (aunque en la web seguirá operativa de momento).

Por otra parte y tras el anuncio de su cierre, la red se ha llenado de artículos y comentarios que lamentan su despedida de la mano de recopilaciones de sus mejores vines y otras iniciativas similares que ya te puedes suponer. De hecho, hasta nosotros mismos lo hemos sucumbido a la tentación en nuestro blog especializado Magnet. Una situación paradójica que parece querer recuperar el tiempo perdido, aunque ya es demasiado tarde.

Por otra parte, cabe comentar que no se trata de algo que nos pille desprevenidos, sino más bien todo lo contrario. De hecho, hace algunos meses, The Atlantic puso las cartas sobre la mesa y dio la voz de alarma -¿estaban los viners en peligro de extinción?-, se planteaba. La publicación Markely, por su parte, incluso publicó un estudio en el que puso de manifiesto que los viners con más seguidores habían dejado de subir contenido en la plataforma, un éxodo que han atribuido a su diversificación hacia otras aplicaciones, de nuevo.

En todo caso, parece que todavía tendremos que esperar para conocer su final definitivo. Sí, porque hace tan solo unas horas y según ha informado CNET, PornHub acaba de ofrecerse para comprarla, afirmando que seis segundos son más que suficientes. Una "petición" que ha llevado a cabo a través de una carta abierta a Jack Dorsey y una transacción que, de producirse, devolvería a la plataforma a sus orígenes en cierta manera. Sí, a aquel momento en que empezaron a colarse vídeos porno en ella. Curioso, ¿verdad?

En Magnet | 100 Vines como 100 soles: el loop de felicidad que necesitas para sobrellevar esta pérdida

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