El seguimiento de los usuarios de Safari por Google, bajo investigación

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Bloqueo de cookies en Safari

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea andan investigando el posible seguimiento a los usuarios que hasta el pasado mes realizaba Google en los navegadores Safari de Apple a través de cookies que recababan hábitos de navegación en internet, según denunció The Wall Street Journal basándose en las observaciones del investigador de Stanford Research Systems Jonathan Mayer:

El navegador Safari de Apple está configurado de forma predeterminada para bloquear las cookies de terceros. Se han identificado cuatro empresas de publicidad que, inesperadamente, colocan cookies rastreables en Safari. Google y Vibrant Media eludieron intencionadamente la función de privacidad de Safari.

Cuando el caso saltó a la luz, Google explicó que los usuarios sabían que había cookies aunque estas no recababan información personal. La primera parte de la frase puede interpretarse como que había un mensaje rematado en uno de esos “¿a que usted va a decir que sí a todo?” que tan rápido marcamos para poder continuar con la instalación de lo que sea, y en cuanto a lo segundo… bien, habría que ver qué significa “información personal”.

Ahora, la investigación podría llevar a largos procesos y duras multas por violación de privacidad. En el caso de Estados Unidos, si Google ha quebrantado un acuerdo suscrito con la Comisión Federal de Comercio en el que la empresa garantizó sus prácticas de privacidad para los consumidores, la multa podría ser de 16.000 dólares por violación y por día. De todas formas, para que esto fuera posible tendría que demostrarse, con pruebas, una intencionalidad por parte de Google, que siempre podrá explicar que sus fines eran completamente honestos.

Por poner un caso anterior de sanciones ejemplares, en Europa la francesa Comisión Nacional de Informática y Libertades ya multó a Google con 100.000 euros cuando almacenaba datos y contraseñas mientras hacía sus batidas para su servicio Street View, y la sospecha persigue cíclicamente a la empresa de Mountain View, que como es sabido se nutre de la publicidad que es capaz de colocar con precisión al target de sus clientes.

Tampoco es la primera vez que Google hace frente a una acusación similar a la de Safari con las cookies. El botón +1 ya le jugó una mala pasada al gigante de internet en forma de críticas cuando intentó implementarlo en sus propios anuncios de forma similar a lo que hizo Facebook en sus dominios. Ahora, más allá de las críticas el interés de Google por conocer nuestros intereses hasta puntos más bien oscuros se le puede volver en contra.

Vía | The Wall Street Journal

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