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Holanda

Tras unos cuantos meses de debate, el plan del gobierno holandés para cercenar la navegación libre por Internet ha llegado a su fin. El Parlamento ha puesto en su sitio el intento de ley que debía combatir la muy mal llamada piratería en Internet. Ese sitio es la basura.

Los parlamentarios holandeses sacaron adelante una moción para desestimar la ley-basura argumentando que, de aprobarse, se restringirían los flujos de la información, se invadiría la privacidad de los ciudadanos y se mandaría una invitación con lucecitas de neón a los trolls del copyright para que empezaran a inundar las cortes judiciales del país en busca de dinero rápido, por el método de amenazas que desaparecen a cambio de un pacto económico.

Pero no queda aquí, ya que sus Señorías emplazaron a la industria de los contenidos a centrarse en facilitar alternativas legítimas a las descargas ilegales. Perdón, ¿dije ilegales? Pues no, en Holanda como en España, las descargas son y siguen siendo legales, diga lo que diga el faranduleo.

En los Países Bajos, se calcula que hasta el 30% de la población se baja películas, música y demás contenidos de los llamados “no autorizados”. Sin embargo, la legislación vigente considera que si se realiza para uso estrictamente personal, la cosa es perfectamente legal.

Al igual que las demás leyes-basura destinadas a combatir un hecho masivo, convirtiendo a ciudadanos normales en delincuentes y cercenando la libertad de uso y acceso a Internet, la propuesta legislativa holandesa incluía poderes especiales a comisiones de sabios, nombrados a dedo, para cerrar sitios web o limitar la conexión de los usuarios.

El Parlamento consideró que la monitorización y el control del tráfico de las redes de datos comportaría una invasión de la privacidad de las comunicaciones de los usuarios de Internet, y por eso ha echado la ley al vertedero.

En tanto al aviso a la industria del entretenimiento, cabe recordar que en Holanda, así como en muchos otros lugares en que se intenta aprobar leyes como éstas, es prácticamente imposible encontrar de forma legal versiones de calidad de casi cualquier serie o película, por lo que los ciudadanos y clientes deben buscarse la vida.

Ya por último, la declaración del Parlamento se alinea con un estudio realizado en 2009 que concluye que el intercambio de ficheros mediante Internet comporta un efecto positivo en la economía holandesa. Si, la industria del entretenimiento tiene algunas pérdidas, pero que ni por asomo comprometen ese efecto positivo total.

Si se pudieran comprar las versiones electrónicas de sus películas y discos de forma legal, estarían sujetos a impuestos que dichos estados podrían recaudar… El vendedor gana dinero, el autor recibe su parte, el usuario está feliz con su producto y el estado va pillando pasta por el mero hecho de que alguien ha comprado algo. Pero la moda es convertirnos en delincuentes.

Holanda, pues, se une a Suiza en la lista de países que piensan con la cabeza y legislan a favor de sus ciudadanos y no al dictado de la industria de la farándula. Aún así, el Secretario de Estado de Seguridad y Justicia ya ha dicho que volverá a intentarlo.

Cabe preguntarse qué hace que ministros y gobiernos por todo el mundo pongan tanto empeño en convertir en criminales y delincuentes a sus ciudadanos y votantes, con tal de tener a los señores del lobby de Hollywood y las discográficas contentos…

Via | Torrentfreak
Foto | the_Gobernor

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