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Horia Varlan


El ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement) o Acuerdo Comercial Anti-Falsificación es un tratado multilateral que responde, según sus promotores, al incremento de los bienes falsificados y obras protegidas por copyright pirateadas en el mercado global. En octubre de 2007 varios países anunciaron la negociación de este tratado: Estados Unidos, Unión Europea, Suiza y Japón. Posteriormente, otros países se han unido a las negociaciones: Australia, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, México, Jordania, Marruecos, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos.

El título del tratado propuesto sugería que el Acuerdo sólo se centraría en la falsificación de bienes físicos, pero la escasa información que se ha puesto a disposición pública parece demostrar que su alcance es mucho más amplio. Así, la filtración de documentos han demostrado que se ocupará de las nuevas herramientas dirigidas a la distribución de Internet y la tecnología de la información. Siendo uno de los principales objetivos del tratado obligar a los países firmantes a una lucha contra la aplicación de políticas de intercambio de archivos.

Este tratado ACTA surge en un momento en el que el debate sobre la necesidad de adaptar los derechos de autor a la era digital están sobre la mesa en muchos países. Y este tratado, según parece demostrarse, intentaría eludir los procesos democráticos necesarios para hacer cumplir un régimen de regulación apropiado. Alterando así, profundamente, la naturaleza de Internet como lo conocemos, poniendo fin a la neutralidad de la Red.

Secretismo

ACTA tiene varias características que plantean importantes problemas potenciales para la privacidad de los consumidores y usuarios y las libertades civiles, la innovación, el comercio legítimo y el libre flujo de información en la Red. El tratado se está negociando por un grupo de países industrializados, las economías más importantes del planeta, que esquivan los actuales foros internacionales multilaterales para la creación de nuevas normas de propiedad intelectual como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la Organización Mundial del Comercio.

Varias Organizaciones No Gubernamentales y medios de comunicación han expresado su preocupación por las tácticas de negociación llevadas a cabo y el supuesto contenido tratado en las mismas. El secretismo es la principal característica que han destacado de este tratado, tanto para los ciudadanos como para los gobiernos nacionales y estas prácticas de falta de transparencia, resultan nocivas para la democracia y fomentan la corrupción a nivel global, como indica el Partido Pirata Internacional. Asimismo, estos acuerdos son muy obstructivos para los países en vías de desarrollo que aún no han puesto en marcha una industria de propiedad intelectual, además de que obstaculizan la inversión nacional y el desarrollo industrial en esas naciones.

Y es que, como han manifestado sus detractores, el objetivo principal de ACTA es el combate a la piratería, pero se presume (debido a la mencionada falta de transparencia) que se pretende adoptar unas medidas que ponen en peligro libertades individuales tan básicas como la privacidad.

Imagen | Horia Varlan

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