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Alejandro Sanz

Esta semana, ahora vamos con Sinde, Reporteros sin Fronteras se hizo espejo de WikiLeaks. Todo lo contrario que Apple que eliminaba de su tienda online la aplicación que daba a los usuarios acceso a la web de Assange.

Google sin inmutarse por nada mantiene en Android Marketplace más de media docena de servicios que hacen mucho más fácil el acceso a los miles de documentos confidenciales del Gobierno de Estados Unidos que WikiLeaks publicó. De Google a Apple hay un mundo que son dos. El presidente Obama lo tiene claro: “Steve Jobs es el gran ejemplo a seguir”. Seguimos con los americanos pero en versión provinciana…

Semana de pasión y de victoria. El lunes fue la previa al gran torneo. A la hora que los ministros todavía no se han levantado, Nación Red abría con un titular de esos que se guardan para las grandes ocasiones. Como los heraldos de antaño: Contra Internet y la soberanía nacional. Contra la Democracia y la Libertad. La foto del general daba bastante miedo. Menos mal que la cachonda viñeta compensaba el escalofrío matinal.

Menos miedo daban las amenazas de Olcese pero formaban parte del guión de la batalla antes de la batalla. Luego llegó la lotería más aburrida que jamás hemos escuchado por boca del niño de comisiones, que decía un cachondo vía twitter, vaya noche. Nadie entendía nada. Ni allí dentro ni aquí fuera. Hasta que nos aclararon que todo daba igual y que la “nuestra” era al final. Ganamos. A todo un dragón americano (fabuloso ars technica). Esa sí, vale más que mil palabras.

Como somos la guerrilla y nadie manda en nosotros, nos fuimos a celebrarlo. Al volver no nos encontramos con el campamento arrasado, poco faltó, pero es verdad que habían ocupado todas las portadas y los telediarios. Su respuesta fue ofensiva, mayúscula, salían flechas de todos los sitios contra los políticos y los internautas (cobardes, anarquistas, incultos, ignorantes, ilusos, jóvenes, estafadores, enemigos de la cultura…) pero lo que llamaba la atención es que lo hacían desde las tribunas “serias” y las radios que oyen nuestras abuelitas. Una locura.

Los menos exaltados hacían malabares paternalistas (presuntamente didácticos) de tertulia en tertulia 24 horas que resumían en una frase-trampa: “no se puede estar en contra de la propiedad intelectual”. Lo escuché varias veces y eso que estaba de fiesta. Alguno de esos intelectuales y creadores aprovechaban la operación policial de Rubalcaba para vender mejor la burra (el burro se ha ido). Aquello, en fin, fue una gran ofensiva con todas las de la ley Sinde.

Eso prueba que estaban convencidos de ganar. Se lo contó El País y se lo creyeron. “Esto está hecho, si lo dice El País”. Por eso la rabia y los insultos. Por eso Rubalcaba sin escrúpulos. Por eso irse de celebración fue el mayor acierto desde el Manifiesto. Al no encontrar resistencia ofrecieron su verdadero rostro a todo el pueblo español. Fue un delirio agresivo y falaz.

Alejandro Sanz nos llamó desde la tribuna de El País: desubicados, talibanes, fascistas, dictadores… y dedicó el último párrafo a Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, que ya le ha contestado.

Eso sí, ya no somos guerrilla, ahora somos, según el cantante, los Señores de la Red. Señoras también, guapo. Este domingo la ministra de Cultura ha confesado (también en El País) que le gustó el artículo de Alejandro Sanz.

Foto | Gooch Chuang

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