
El abandono por parte de Newsweek, de su edición en papel, ha supuesto la plasmación del fin de un periodo, en el que lo analógico cede finalmente a lo digital. En estos tiempos hemos vivido una auténtica colisión entre una cultura del negocio basado en la venta unida al soporte, a una nueva cultura en la que la forma en la que se consume la cultura es elección de cada cual.
En la entrevista que el pasado día 18 de Noviembre , hacía The New Yorker, a Tina Brown, directora de Newsweek, justificaba el paso a una edición completamente digital, aproximándose más al estilo del Huffingtong Post, una editorial vacía que llega al extremo de la precariedad periodística al no remunerar siquiera a los articulistas.
Casos como el de El País, con un ERE abierto mientras Cebrián, su Consejero Delegado, aleccionando sobre austeridad, con un sueldo es 372 veces el de sus redactores, son ejemplos de la crisis de los medios convencionales y la devaluación de sus contenidos en pos de una “competitividad” reduccionista que camina hacia la debacle.
Esta caída en la publicidad en los medios tradicionales ha ido en paralelo a la expansión de la publicidad en los medios digitales, principalmente en manos de la gran G, aunque redes como Facebook, han comenzado a rentabilizar su estructura. La cultura del enlace y la participación, pone en cuestión los parámetros tradicionales de muchas cabeceras, que han cedido terreno a nuevos medios quese hacen hueco, al margen de las grandes estructuras de poder mediático tradicional.

Ya vimos en Nación red, cómo los usuarios mas activos en formas “alternativas” de obtención de contenidos digitales, son también los que mas compran estos contenidos cuando hay ocasión y posibilidad de hacerlo en la red. Por ello, el error de criminalizar a sus mejores clientes, potenciará la búsqueda de alternativas y la crítica cada vez mas en paralelo a esta obcecación.
No nos es ajeno que, a pesar de los elementos individuales o colectivos que han desarrollado las bases de buena parte del Internet actual, la innovación tecnológica se ha dirigido esencialmente al mercado. Ninguna empresa o estado, ha buscado el desarrollo de la tecnología por si misma o para el aumento de la productividad en beneficio de la humanidad. Actúan inmersas en un contexto histórico concreto, que fija una serie de reglas, las del Capitalismo Informacional , en palabras de Manuel Castells.
Serán la rentabilidad y el aumento del valor de sus acciones los principales factores que motivarán los movimientos de estas empresas. Las instituciones políticas, moldeadas en su mayor parte de un “pragmatismo neoliberal”, base de la “sociedad de mercado”, en la que el soft power (poder blando) convierten la información en una forma de poder.
En ese sentido, Apple, Amazon y Google han sido pioneras en mostrarnos el camino hacia los nuevos hábitos de consumo de la sociedad postindustrial. La batalla de las tablets, es la muestra mas clara de este nuevo modelo de consumo, ofreciendo dispositivos, las dos últimas, a precio de coste, con la clara idea de que será la posesión del dispositivo el que abrirá la puerta a su propio ecosistema de contenidos, en el que información, literatura, cine y ocio van juntos, ofrecidos a bajo coste.Foto | Sherrymain
Gráfica | Statista
En Nación Red| Estudio confirma que los llamados “piratas” también compran más por Internet