WikiLeaks / Los liberales alemanes le siguen dando problemas a Hillary Clinton

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FDP en defensa de Internet

La ministra alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenerger, ha criticado los intentos de censurar la página de WikiLeaks y ha defendido el derecho de los ciudadanos a boicotear a las empresas y bancos que acosan a la organización de Julian Assange. Sabine es una defensora de la libertad digital que no ha dudado en salir a la calle como una activista más (ver foto).

“No podemos criticar a los países que censuran Internet, y por el otro, negar el acceso a determinadas páginas de Internet”, explicó la compañera del ministro de Asuntos Exteriores y Presidente del Partido Liberal, Guido Westerwelle, hasta la fecha el único cargo público que no ha dudado en cesar a un topo, contrariando los consejos de Hillary Clinton: ni un cese, ni una dimisión.

Hacer como que no pasa nada, son chismes sin importancia. “No nos podemos permitir un único precedente”. 24 horas después Guido Westerwelle rompía el pacto. Topo cesado. Sonaron las alarmas. Peligroso precedente, afortunadamente para Clinton y El Pentágono nadie ha seguido el ejemplo del díscolo ministro de Asuntos Exteriores alemán.

Como reflejan esos mismos cables Berlín-Washington, “el ministro de exteriores alemán no es tan buen aliado como los socialdemócratas”, además, explica el embajador, “el Partido Liberal Alemán hace una defensa de la privacidad que pone en riesgo nuestras políticas de seguridad”.

Ahora se está confirmando con toda su intensidad la información que el embajador enviaba a Washington. Los liberales no son de fiar y lo están demostrando. Desde el aparato del partido y los ministerios más influyentes, de la que es sin duda una de las cinco grandes potencias mundiales, salen a la superficie los leales a Westerwelle como la ministra de Justicia para lanzar auténticos misiles dialécticos contra los intereses del Pentágono y Hillary Clinton, sin importarles aparecer como defensores de WikiLeaks.

Es muy problemático que algunas empresas hayan cancelado sus servicios a WikiLeaks, sobre todo si esto ha ocurrido bajo presión de ciertos gobiernos occidentales. Por eso y en vista del conflicto entre defensores del proyecto WikiLeaks, instituciones gubernamentales y empresas, quiero defender el derecho de los alemanes a protestar.
Las protestas a través del envío masivo de correos electrónicos y llamamientos a boicotear a ciertas empresas están protegidos por el artículo cinco de la Constitución.

Según ese artículo de la Constitución alemana, toda persona tiene el derecho a expresar y difundir libremente su opinión y de informarse sin trabas en fuentes accesibles a todos.

Foto | Liberale

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