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Durante los últimos meses se han escrito innumerables artículos en la red sobre la problemática de los coches de Google Street View y los datos que por error recogieron de aquellas redes inalámbricas que estaban abiertas a su paso.

La mayoría de los artículos mencionados en ningún momento se plantearon el por qué de estas prácticas, o siquiera explicar qué puede suponer esto para los usuarios. Tan sólo se limitaban a condenar a Google y poco a poco fueron apareciendo demandas de diferentes países, entre ellos, España.

Por este motivo Google publicó ayer una nueva entrada en su blog oficial en el que dan a conocer varias medidas que han tomado para evitar que este tipo de sucesos vuelvan a ocurrir, además de admitir que entre esa información fueron capturados emails, contraseñas e incluso algunas URLs que ciertos usuarios podrían estar accediendo.

Entre las medidas a las que hago referencia anteriormente se encuentran algunas como el nombramiento de Alma Whitten como directora de privacidad dentro de la compañía o la de establecer una serie de requisitos que todo aquél trabajador de Google deberá cumplir con asuntos relacionados con la privacidad.

¿Medidas suficientes para proteger la privacidad de los usuarios?

La pregunta del millón es, ¿tiene sentido que los coches de Google Street View utilicen técnicas para la captura de SSIDs de puntos de acceso inalámbricos? Pues, en parte, sí. El reconocimiento de estas redes, junto con el mapeado a través de GPS, ofrece un grado de precisión mucho mayor a la hora de geolocalizar determinados puntos y poder utilizarlos, posteriormente, a la hora de ofrecer servicios basados en localización.

A la hora de obtener esa información sobre SSIDs inalámbricos es inevitable obtener paquetes de información que pueden incluir, si en ese momento se está realizando una acción relacionada, datos sobre contraseñas, emails o direcciones web concretas.

Con esto no estoy intentando exculpar a Google por lo realizado y ellos mismos han reconocido su error y, esperemos, que no vuelva a ocurrir. Pero esta situación debe enseñarnos una serie de lecciones, donde la primera debería ser, sin ningún tipo de duda, que establecer contraseñas seguras en nuestros puntos de acceso WiFi es algo totalmente necesario y básico.

En este caso ha sido Google quien obtuvo estos datos, pero cualquier persona u organización con ese propósito podría haberlo hecho (aunque a menor escala) sin ningún tipo de problema. Al fin y al cabo, si Google quisiese obtener muchos de esos datos sobre los usuarios de sus servicios lo tendría mucho más fácil y sólo tendría que mirar “en casa”.

Vía | Blog oficial de Google
En Genbeta | Especial contraseñas seguras
En Nación Red | La imputación a Google España por el caso Street View se queda en nada y Google reconoce el error al recoger información de las redes WiFi con Street View

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