
El otro día dábamos la noticia de la llegada de la nueva versión de LibreOffice, la 3.5 que incorporaba importantes novedades y preparaba el salto a la nube de LibreOffice. Lo cierto es que alternativas para trabajar documentos ofimáticos online no nos faltan y esto me hace preguntarme si hace bien LibreOffice al fiar todo a la nube, dado que todo el desarrollo que está llevando a cabo está centrado en esta característica.
Y es que tengo la impresión de que es LibreOffice el que necesita pasar a la nube, en lugar de ser el usuario el que necesite dar este salto. Como en otros muchos casos, si LibreOffice quiere seguir manteniendo cuota de mercado y creciendo tal vez ofrecer una relación con una opción de trabajo en la nube para que el usuario considere útil instalarse este programa en su equipo.

La segunda cuestión importante que creo que mejorará con la llegada de la nube a LibreOffice será la interfaz. Es cierto que en aplicaciones de uso intensivo, como pueden ser correo electrónico, procesadores de texto u hojas de cálculo lo cierto es que ya le va tocando una renovación, puesto que se ha quedado anclada cinco años atrás, lo que en el su sector es todo un mundo.
La parte más complicada de dar solución tiene que ver con la compatibilidad de formatos de Microsoft. Es un aspecto que debe trabajar más que quizás tiene poco lustre a la hora de presentar novedades, pero que es fundamental en el mundo de la empresa para tratar de garantizarse un hueco. Los problemas de compatibilidad de formatos es una de las principales excusas esgrimidas para no adoptar LibreOffice, y antes OpenOffice, en las empresas.
No se trata de que no se puedan abrir lo archivos, sino que LibreOffice no interpreta la maquetación de los mismos de la forma adecuada. Lo que en muchos casos puede ser una simple anécdota en otros casos invalida la adopción de esta solución. Este es un problema que acepta a todos los programas ofimáticos que no son de Microsoft, pero la edición web siempre se plantea como una experiencia limitada en un programa para instalar en nuestros equipos quizás debemos pedirle algo más.
El segundo aspecto que ya es más una cuestión de voluntad es la mejora de funcionalidades de Calc, Impress y Data que hoy por hoy están muy por debajo respecto a sus homólogos de Microsoft, hasta ahora el espejo en el que se miraba LibreOffice. Si no lo hace seguirá siendo una suite ofimática serie B, donde se implantarán para consulta o uso de usuarios que no tengan que realizar un trabajo intensivo con dichos programas.

Eso si no se sustituye por MS Office 2010 Starter, la versión limitada de Office 2010 que viene en muchos equipos instalado por los fabricantes y que aunque tiene sólo Word y Excel limitados en funcionalidad para el usuario básico será más que suficiente y además no tendremos ningún problema con los formatos.
Es cierto que en algunos momentos o pequeños detalles ha sido precursor y otros programas han acabado incorporando funcionalidades que ellos habían implementado, pero son las menos. Notables son las quejas de los departamentos contables, por ejemplo, cuando les hablan de sustituir Excel por Calc pero también a nivel usuario Data queda muy por debajo de Excel. Siempre hablamos de un uso intensivo y avanzado del programa.
Supongo que en definitiva es una cuestión de recursos. Si dispusiera de más recursos podría seguir dos líneas de trabajo, por un lado convergiendo hacia la nube y por otro mejorando funcionalidades para la suite de escritorio. Si no lo hace no tiene sentido instalar un programa que tengo opciones online que me dan funcionalidades semejantes.
En definitiva, la nube no puede ser el fin del camino, sino sólo una estación necesaria. Las apuesta por mejorar funcionalidad y compatibilidad de formato son las que le podrían dar una oportunidad en el escritorio, mientras que la nube y el acceso en los móviles serán un extra que acabarían por convencer a muchos. Lo que tengo claro es que no lo debe fiar todo a una carta.
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