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Ya hemos visto tres de los errores más frecuentes en Social Media, y obviamente, no podíamos saltarnos este en nuestro pequeño manual sobre qué no hacer. Hablamos de la utilización de los perfiles personales como si fueran los perfiles de nuestra empresa. Y no es que sea un error por desconocimiento, es que muchos, cuando han probado en Facebook tanto el perfil personal como la página de empresa, prefieren optar por el personal.

Hacer esto es un error inmensamente grande, por varios motivos. Corremos el riesgo de perder nuestra cuenta, también nos estamos perdiendo una buena cantidad de herramientas que podríamos aprovechar, y por si esto fuera poco, encima estamos poniendo en peligro nuestra reputación, cuando es justo lo contrario lo que queremos hacer.

Facebook podría bloquearnos

Así es. Las condiciones de Facebook explican claramente que un perfil personal no puede representar a una empresa, con lo que si Facebook nos localiza y decide bloquearnos, podría hacerlo sin ningún tipo de problemas, y encima estaría respaldada por las condiciones que nosotros aceptamos.

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Por otro lado, en las condiciones también se aclara que cada usuario no puede tener más que una cuenta personal e intransferible. Si tenemos otra cuenta para nosotros mismos, estaríamos también incumpliendo las normas, puesto que estamos usando dos cuentas.

Y todavía hay un tercer aspecto en este sentido. Una perfil personal es intransferible, es decir, ninguna otra persona puede acceder y gestionar el perfil, excepto el que lo creó. ¿Qué ocurre si la persona que lo llevaba deja la empresa? Obviamente no seguirá gestionando esa cuenta, y según las condiciones, ningún otro lo puede hacer.

Perdemos muchas posibilidades

Si el hecho de que incumplimos las normas no nos importa, todavía tenemos razones de un peso aun mayor. Como por ejemplo, todas las opciones a las que no podemos acceder por no estar utilizando la “página de empresa”. Entre otras cosas destacan dos pérdidas principales.

Por un lado, no podríamos crear páginas para comunicarnos con nuestros seguidores, como sí podemos hacer en el caso de que nos registremos con el perfil de empresa. Esto nos impide añadir funciones creadas por nosotros mismos. Y si crees que igualmente no ibas a ser capaz de crearlas tú, esa no es razón, porque hay una gran cantidad de páginas ya creadas, como por ejemplo, encuestas, foros, portfolios y galerías de fotos y vídeos.

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Por otra parte, tampoco podremos hacer uso de las herramientas estadísticas y de monitorización que Facebook nos facilita si nos hemos creado una página de empresa. No tendremos acceso a los datos de comentarios de nuestros usuarios, ni a las impresiones y lecturas de cada una de nuestras actualizaciones. No sabremos si en el último mes nos ha visitado más gente, o si han comentado más veces que hace cinco meses, por ejemplo. Tampoco podremos hacer comparaciones en periodos de tiempo determinados. Todas esas cosas las perdemos.

Peligra la reputación

Por si esto fuera poco, nuestra reputación podría estar en entredicho. Y precisamente nuestro objetivo al estar en Facebook es conseguir todo lo contrario, que se nos conozca más y que ganemos popularidad.

¿Por qué peligra nuestra reputación? Como páginas de empresa, nuestros seguidores pueden realizar ciertas acciones en relación a nosotros, como por ejemplo, recomendarnos a sus amigos. Pero todo lo que hagan está limitado a ellos mismos y a sus amigos. En ningún momento pueden contactar con nuestros seguidores si nosotros no queremos. De esa forma, nadie puede de forma malintencionada influir en nuestros seguidores a través de nuestra página.

¿Pero esto es igual con un perfil personal? Si lo que queremos es seguidores, tendremos que aceptar a casi todo el mundo que nos agregue, además de ir agregando nosotros mismos. Como empresas, es muy útil añadir a otras empresas del sector, aunque sean competencia.

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Supongamos que una de estas empresas quiere contactar con nuestros seguidores para dejarnos en mal lugar. Si tenemos una página de empresa, ya hemos visto que no hay problema, que no pueden tocar a nuestros seguidores a través de nosotros. No obstante, con un perfil personal, valdría con que esa empresa sacara una foto comprometida o de mala reputación y nos etiquetara en ella.

Al hacer esto, todos nuestros amigos recibirían en su muro esta actividad, y lo más probable es que muchos de ellos se llevaran, en el mejor de los casos, una impresión equivocada de nosotros. Y no sería nada extraño que perdiéramos una buena cantidad de amigos. Son muchas las formas para conseguir dañarnos de estas actuaciones.

Como vemos, utilizar un perfil personal en lugar de una página de empresa tienen muchos aspectos negativos. Además de un simple detalle, no podemos tener más de 5000 amigos, con lo que nuestro crecimiento se quedaría estancado ahí. Si damos una vuelta por Facebook veremos que son muchas las empresas que superan esta cantidad. Este es solo un error más a evitar en nuestra estrategia de Social Media.

Especial | Errores del Social Media

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