Facebook y la polémica de los 1.1 millones de emails de usuarios filtrados por 5 dólares

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Imagínate que ves en tu newsfeed de Facebook cómo un usuario te ha invitado a utilizar cierta aplicación. Probarla está a un sólo click y la ventana que explica qué permisos necesita dicho programa normalmente es de las más ignoradas de esta red social. La experiencia, como vamos a ver hoy, nos dice que esto no debería ser así.

Hace unos días saltó a todos los titulares el caso de un blogger activista en lo que a protección de datos se refiere y cómo éste había conseguido comprar los datos personales (nombre, email y perfil) de 1.1 millones de usuarios de Facebook. ¿El precio? Unos míseros cinco dólares. Los propios vendedores de la información no tuvieron reparos en reconocer su procedencia: son datos a los que accedieron sus aplicaciones después de que los afectados les dieran permiso para ellos.

¿Qué conclusiones deberíamos sacar de esto? La primera es que la gente debería tener más cuidado con lo que acepta y lo que no. Ya lo vimos no hace mucho y este nuevo caso vuelve a probarlo. Sólo se debería dar acceso completo a nuestro perfil a aplicaciones en las que podamos confiar, que por desgracia no son demasiadas. Vale que en este caso el email no es un dato tan confidencial, pero desde luego a mí personalmente no me gustaría que alguien tuviese acceso a él y lo estuviera vendiendo por ahí.

La reacción de Facebook

Cuando alguien está vendiendo información de 1.1 millones de tus usuarios por la red, el hostigar al blogger que los compró inicialmente para denunciar el caso quizás no es la mejor opción. A pesar de eso, ésta fue la aproximación que desde Facebook realizaron al problema. Después de contactar con él, le exigieron que borrara el post de denuncia y que además mantuvieran en secreto la charla. Como puede suponerse, esto no ha ocurrido.

Dejando de lado las malas actitudes de Facebook, la red social ha declarado a algunos medios que la filtración no proviene de una aplicación maliciosa, sino que se ha hecho recopilando datos públicos. El blogger que destapó el asunto afirma que esto no es posible, ya que en la mayoría de perfiles estos datos aparecen como privados.

En todo caso, desde Facebook deberían tomarse estas amenazas más en serio. Cualquiera puede construir una aplicación que pida acceso a los perfiles de los usuarios para obtener información. Vale que al final es el usuario final el que acepta, pero igual entonces deberían tratar de hacer que éste se diera cuenta de lo que está aceptando. A fin de cuentas, si empieza a correrse la voz de que existen “aplicaciones maliciosas” que filtran información privada… ¿Quién va a confiar en Facebook para almacenar la información en un primer lugar?

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