
Hoy es Nochevieja (excepto para nuestros lectores australianos, neozelandeses y de aquella zona del planeta, que ya habrán dado la bienvenida al nuevo año). Y nos enfrentamos esta noche al problema clásico de un día como hoy: un año más vamos a vivir un auténtico colapso de las comunicaciones. Al menos en cuanto a telefonía móvil se refiere.
Todos los años vemos cómo enviar un simple SMS de felicitación del año nuevo a nuestras amistades se convierte en una misión prácticamente imposible, dado que (centrándome en el país donde vivo) hay decenas de millones de personas tratando de hacer lo mismo al mismo tiempo. Es más que esperable que las redes se colapsen por exceso de tráfico.
Este año he oído ciertos comentarios vaticinando que, gracias a la popularización de servicios como WhatsApp (que permiten enviar mensajes a través de las redes móviles pero utilizando protocolos de Internet), estos problemas iban a verse minimizados. Nada más lejos de la realidad, WhatsApp ya está teniendo el hipo que podíamos esperar de un día como hoy.










