
Hace poco que vimos cómo Google lanzaba la versión definitiva de su ecosistema musical, Google Music. Y la apuesta no es pequeña: posibilidad de subir 20.000 canciones de forma gratuita a sus servidores, integración social como nunca lo había hecho una tienda online, y un portal de venta de canciones con muchas facilidades para que los artistas independientes puedan empezar a vender su música sin tener que gastar mucho dinero.
Así, Google se mete de lleno en la guerra de los servicios musicales plantando cara a Amazon y a la iTunes Store, siendo esta última la tienda de música y contenidos más grande del mundo. Y con las ambiciones que tiene Google, seguro que quiere robarle ese primero a la tienda de Apple para convertirse en el mayor distribuidor virtual de canciones. El problema es que hay ciertas cosas que en Mountain View deberían tener en cuenta para conseguirlo.












