Apostar por software privativo es apostar contra uno mismo [Por Ramón Ramón Sánchez]

¿Cómo siendo tan pocos los beneficiarios reales del software privativo, son tantos los que cooperan a su sostenimiento en contra del sentido común?

Comparto de nuevo esta reflexión, que ya trasladé hace algunos años, del amigo Carlos Castro.
Y es que, sigo sin entenderlo, ¿si el software libre solo aporta ventajas sociales, educativas, económicas, morales,… como sigue siendo tan minoritario su uso en nuestras computadoras?

Son muchos los factores, pero hay uno que juega una baza fundamental, desde chicos nos convierten en usuarios adictos o esclavistas de una determinada tecnología, y cuando llevamos tantos años acostumbrados a lo mismo, ¡qué difícil es cambiar! ¿Verdad? Pero es que además, y como no hace mucho decía uno de los padres del escritorio libre, los desarrolladores de software libre pensaron durante mucho en cuestiones técnicas o filosóficas, pero menos en el simple usuario que pretende vistosidad y “exclusividad”.

Retomando las reflexiones de Carlos Castro del año 2009:

Tanto hablar todo el mundo de innovación; y la que está más a mano, la que resultaría más fácil, menos costosa y que tendría una repercusión global sobre todo el sistema productivo, dotando a todos los sectores de un mayor control sobre su propia capacidad de innovación y de crecimiento; a esa, la de sustituir el software caro, secreto e inseguro que habita en la mayoría de los ordenadores de particulares y empresas, por software libre, no se atreve casi nadie

Hemos llegado al 2012, con mucha mayor inseguridad en nuestros sistemas, cuantiosos gastos en tecnología que no nos hacen más eficientes, pero si que es proporcionada por una gran multinacional, y de repente, recortes porque nuestra economía ya no puede permitirse los desmanes de responsables políticos y técnicos.

Y lo más paradójico del tema, en lugar de recortar en el pago de licencias de uso, invirtiéndolo en el desarrollo de la industria local, y la ampliación de la innovación, se mantiene o incrementa el gasto en estúpidos derechos de uso de aplicaciones que no son necesarias. Siendo escandalosos casos como Andalucía, donde se ha reconocido recientemente el “pirateo” de licencias por valor de 12 millones de euros, y por si fuera poco, ampliando la esclavitud de los sistemas con un monto inicial, que no final, de 17 millones de euros (según estimaciones podría llegar la implantación de SAP en la Junta a unos 90 – 100 millones de euros). Es decir, en lugar de apostar por la innovación y el progreso, se prefiere seguir despilfarrando o malgastando el dinero público, esclavizando aún más a los sistemas informáticos internos de la administración pública, y seguir echando gente a la calle.


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Ramón Ramón es un apasionado del Conocimiento Libre y la Cooperación, Consultor Internacional TIC para diferentes países de América Latina, ex-Vicepresidente de Hispalinux y fundador de Iniciativa Focus. Su presencia en la Red como dinamizador y divulgador es amplia, ha participado en la organización de eventos de carácter nacional e internacional, y escribe cuando sus viajes se lo permite en su blog: Software Libre y Cooperación. Conocedor del desarrollo del Gobierno Abierto en España y el Software Libre a nivel internacional, ha ocupado diversas responsabilidades de gestión y carácter técnico, como los planes de actualización a software libre de distintos municipios de Andalucía.

Ahora también es colaborador de Nación Red.

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