El máximo accionista de France Telecom, el Estado, achacó los suicidios a la "fragilidad individual"

France Telecom, la vieja Direction Générale des Télécommunications, una división del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones francés, que siendo pública, monopolio y ahora semipública, salía - y sale - de compras con el dinero de los ciudadanos franceses para hacerse con Orange, Amena, Ya.com... y hasta el Rincón del Vago, vuelve a estar de trágica actualidad por la nueva ola de suicidios en lo que ya parece un problema endémico de la compañía naranja que sigue controlando el Estado francés (Sarkozy para ser más claros).

Cualquier otro asunto palidece frente a los extraños suicidios, pero ayer mismo se conocía que el caso del préstamo de 9.000 millones de euros que el Gobierno francés, ex propietario de France Telecom y todavía el mayor accionista con más del 25% de sus acciones, ofreció a la compañía en 2002, seguirá en los tribunales, donde dormía en un cajón, hasta que la Comisión Europea, órgano ejecutivo y regulador de la ¿competencia? en la UE, decidiera en 2004 que el préstamo constituía una ayuda estatal ilegal que daba a la compañía una ventaja injusta frente a sus competidores. Ahora el caso pasará al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ¿a dormir, otra vez, en un cajón?.

Pues bien, la "pública" France Telecom, que ahora ya casi es Orange, cada día aparece más negra, de luto plañidero y ya veremos si cómplice, por las muertes de más y más trabajadores. Ahora y en menos de dos semanas, otra vez, se han suicidado cinco personas.

Pero no hay motivos para la depresión en el despacho mayor pues cada día son más los beneficios y ganancias de los directivos y ejecutivos de la vieja Direction Générale des Télécommunications, hoy, todavía controlada en gran medida por el principal accionista que es el Estado francés, cuyo jefe es Sarkozy.

Hace un año el gobierno francés enviaba a su ministro de trabajo, Xavier Darcos, a tomar posesión de su compañía. Ya entonces, ¡hace un año!, el máximo accionista, representado por el Director General de Trabajo, el mundo al revés, acudía al despacho mayor para apoyar las medidas que la dirección pensaba tomar para frenar la ola de suicidios (2009) que ahora, otra vez, se han vuelto a repetir (2010). Entonces desde el Elíseo se hizo una solemne declaración:

Es una obligación, es un deber de la empresa y del gobierno, que es un potente accionista, volcarse en esta cuestión. El ministro estudiará con el presidente de France Télécom la manera de aportar ayuda moral y psicológica al conjunto de la plantilla, y verá si se pueden tomar medidas en términos de organización del trabajo.

El Elíseo defedía a los directivos: "El suicidio es un asunto demasiado grave, demasiado personal, para que podamos reducir este fenómeno a un problema de organización de empresa".

Este tipo de declaraciones desencadenaba las protestas de los sindicatos. "Lo que se ha publicado sobre los problemas personales de los trabajadores es escandaloso. Hace ya doce años que nos remiten a la fragilidad individual, y no es más que una coartada de la dirección". A los trabajadores los ha vuelto frágiles la estrategia de la empresa", "los suicidios son también una trágica manera de llamar la atención sobre un problema directamente vinculado a este lugar". En este contexto, la CGT, primer sindicato francés, consideró que "las directrices de la empresa que se niegan a escuchar a los sindicatos tienen una gran responsabilidad en estos terribles dramas".

Para la compañía todo va bien, al menos en el parqué.

Más Información | El caso de France Télécom (la factoría)

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