Ley Sinde: ¿Consenso? ¿Qué consenso?

El cineasta español Javier Rioyo afirmaba esta mañana en la Cadena SER que la ley Sinde tiene “consenso”. Según comentaba en el debate de Hoy por Hoy, “es más fácil cabrearse que buscar soluciones”. Nada más allá de la realidad. Si aprobar una norma que cerrará webs es una solución, algo se está haciendo mal. Precisamente se trata de eso, de una salida viable. ¿Consenso? No hay consenso. La dimisión de Álex de la Iglesia es el más claro ejemplo. Santiago Segura se ha solidarizado con él y también dejará la Academia. ¿Reacción en cadena inesperada? El entendimiento está más roto que nunca, incluso dentro de las filas de artistas, creadores e industria.

El director de la Academia de Cine ha dado un paso valiente y muy significativo. No está de acuerdo con la ley Sinde y, como consecuencia, dejará su cargo después de la gala de los Goya. Álex de la Iglesia, sin entrar en el debate de si tiene dos caras en el debate de la propiedad intelectual, ha hecho todo lo que debería haber hecho Ángeles González-Sinde: promover un debate, acercar posturas, destensar el proceso y dimitir ante el fracaso.

El anhelado consenso del que hablaba Javier Rioyo en la SER es sólo entre los partidos políticos. Una vez más, las altas esferas siguen su curso, mientras que los ciudadanos se sienten ignorados. Han llegado a un pacto que no convence a nadie, excepto a las voces más potentes de la industria cultural, que siguen tachándolo de débil. El consenso no existe. Y por este camino no existirá. Aprobar la ley Sinde dinamita toda esperanza de diálogo y debate.

Personajes como Alejandro Sanz ofrecen una radiografía muy clara de lo que ocurre. Ayer decía en un tweet: “Hemos ganado”. ¿Y luego pretenden que no haya confrontación? Es irónico que Sanz tenga esperanza de vender discos como ha hecho hasta ahora, sólo por el hecho de haber insultado a su público potencial. ¿Consenso? Nunca si nos llaman proxenetas.

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