Nuevo PLAN: el chip Gran Hermano

Los mayores, y no tan mayores, recordarán que hace algunos años, a veces se interrumpían las emisiones de televisión y radio. Era antes de los canales de noticias 24 horas y los sub-títulos con las ‘breaking news’. Cuando durante el programa normal de golpe aparecía la carta de ajuste, era señal que estaba pasando algo, algo gordo.

Si alguien pensó que aquellos tiempos se fueron para no volver, esta equivocado. Volverán muy pronto, pero no lo veremos en televisión, si no en el teléfono, y será gracias a un pequeño chip.

El “Chip Gran Hermano“ ya está presente, según dicen, en algunos modelos de smartphone de última generación y alta gama, y se empezará a probar a finales de año en las zonas de Nueva York y Washington DC, en los Estados Unidos.

El Personal Localized Alerting Network, conocido como PLAN, será un servicio gratuito de alerta de emergencia de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, que incluirá información sobre posibles amenazas o alertas sobre niños perdidos, así mensajes directos del Presidente de los Estados Unidos.

Aún cuando no se espera que los teléfonos empiecen a vibrar de golpe, la intención es organizar un sistema para alertar de situaciones parecidas a la que se vivió el 11 de Septiembre de 2001.

El PLAN empezará a desarrollarse en dos de las ciudades más importantes del país americano, concretamente en los teléfonos de aquellos abonados de Verizon, AT&T, Sprint o T-Mobile que tengan habilitado el chip y realicen una actualización especial de software.

Los responsables del PLAN comentan que la velocidad de desarrollo dependerá mucho de éste último factor, ya que sin actualización, parece que el “servicio gratuito de alertas” no funcionará.

Las alertas se mandarán por broadcast, pero solamente en la zona afectada y mediante las torres de repetición de las operadoras que ‘deseen’ participar. Los habitantes, y los pasantes, de una zona afectada verán solamente sus alertas por, pongamos inundación, pero no las de la otra punta del país por tormentas de nieve.

Como todos los planes de éste tipo, sus responsables lo andan vendiendo con flores y aromas deliciosos:

“Tener un chip de éste tipo en el teléfono hará que aumente la resiliencia de la nación frente a riesgos exteriores.” – “Así se evitará la congestión de las líneas de comunicación, como siempre pasa cuando se vive una situación de emergencia.”

También se asegura que “los usuarios serán completamente libres de elegir entre participar en el sistema o no”.

Y no solo los usuarios serán libres, si no también los fabricantes… aunque los PLANificadores del sistema de alertas ya han dicho que esperan que los fabricantes se apunten al carro y ‘vendan’ el chip a sus clientes como un gran avance.

Que seas “libre” de comprar un teléfono con un chip que permite que aparezcan en la pantalla de tu teléfono, a la hora que ellos quieran, tanto al Presidente como a un funcionario, informándote que se ha perdido un niño de 4 años en Central Park, o en el Retiro, o en la Ciutadella, incluye una trampa algo peligrosa: una vez lo actives, ¿se podrá desactivar de verdad? Y aún más, ¿qué libertad de elección existirá si llega el día en que todos los teléfonos incorporan el chip?

Pero también surgen otras preguntas. Si la tecnología actual permite, como se pudo comprobar en Egipto durante las revueltas, mandar alertas por broadcast a todos los terminales, ¿es realmente necesario poner un chip y actualizar el software?

Sin ir más lejos, no hace ni un mes comentábamos aquí mismo las intenciones de los halcones neocon y su Estrategia de Identidades Confiables en el ciberespacio. ¿Tendrá éste PLAN algo que ver?

Dejando la ‘conspiración’ a un lado, otro de los problemas reside en que, una vez se comiencen a implantar este tipo de planes y más y más gente acceda a llevar chips extraños en sus dispositivos, cada vez se mirará con más recelo a los que decidan no comprar aparatos con chips Gran Hermano, o decidan rechazar las ‘amables invitaciones’ a participar en sistemas de alerta por el bien común.

Recordando las comparaciones, no sería de extrañar que muy pronto aparezca alguno de los halcones del zar de la ciber-seguridad hablando del efecto rebaño de las vacunas y la buena nueva de adoptar las bondades de éste tipo de chips.

Pero el mayor problema de todos está en que la situación evolucione hasta el punto en que si uno rechaza formar parte del panóptico colectivo, se le acuse de estar escondiendo algo. Porque quien esconde algo, o es un ladrón, un delincuente sexual, un narcotraficante o un terrorista.

¿Que libertad existe en tener que elegir por la fuerza entre “si” o “también”?

Vía | The New York Times
Foto | Marc Nozell

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