Pedro, conductor de autobuses: "¿Quién decidió que el asiento del autobús debía parecer un fondo de pantalla de los años ochenta?"

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  • El conductor explica en un vídeo de Autocares Grupo Benidorm por qué la tapicería de los autocares lleva estampados tan llamativos

  • La respuesta tiene que ver con un tejido muy resistente, las normas contra el fuego y la necesidad de disimular manchas y desgaste

Yúbal FM

Editor

Los asientos de autobuses y autocares tienen una estética muy reconocible, con formas geométricas imposibles y colores chillones que parecen sacados de un catálogo de los años ochenta. Pedro, conductor de autobuses, se hace la pregunta con humor en un Reel de Instagram: “¿Quién decidió que el asiento del autobús debía parecer un fondo de pantalla de los años ochenta?”. Y es que, aunque parezca un capricho de diseño anticuado, la respuesta que da él mismo tiene mucho que ver con el mantenimiento.

Una tela pensada para durar. El vídeo lo ha compartido la empresa Autocares Grupo Benidorm en su cuenta de Instagram, y en él Pedro promete explicar por qué “estos estampados llamativos llevan décadas apareciendo en el transporte”. De hecho, la moquette, que es la tela de este tipo de asientos, llegó al transporte público londinense en los años veinte, según la historia que recoge el Museo del Transporte de Londres, y se eligió en parte porque es un tejido duro y duradero.

Mucho uso y normas de seguridad. Pero la tapicería de un autocar no es una tela cualquiera, ya que tiene que aguantar el paso constante de pasajeros que se sientan y apoyan mochilas o maletas, además de roces continuos y limpiezas frecuentes. “La tapicería del autobús debe soportar mucho uso, roces constantes, limpieza frecuente y unas exigencias de seguridad específicas. Por eso se utilizan tejidos de transporte diseñados para durar”, explica Pedro.

Entre esas exigencias está el comportamiento frente al fuego, que regula el Reglamento n.º 118 de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE) para autobuses interurbanos y autocares, y que se aplica a los materiales del habitáculo, tapicería de los asientos incluida.

El estampado hace de camuflaje. Aun así, por muy resistente que sea el material, en un transporte que utiliza tanta gente el desgaste y las manchas acaban apareciendo, y ahí es donde entran los famosos dibujos. Las formas geométricas, las rayas superpuestas y los contrastes de color sirven para disimular la suciedad y el deterioro, algo que también señala el mismo museo londinense. Un tejido liso o de un solo color, en cambio, dejaría a la vista cualquier roce o mancha de líquido. Vamos, que el estampado está ahí para que no se note lo que el asiento ha vivido.

Identidad para el interior. Pedro añade otra función, ya que según él “los colores y patrones ayudan a dar identidad al interior y a mantener una apariencia uniforme durante años de servicio”. Y lo resume con una frase que lo engloba todo: “Ese estampado que parece aleatorio combina diseño, persistencia y mantenimiento”.

De esta manera, esas formas aparentemente aleatorias absorben a la vista las imperfecciones y permiten que el interior del vehículo mantenga un aspecto cuidado y limpio durante años de servicio continuado, o sea que esa estética que recuerda a los ochenta tiene una razón muy práctica detrás.

Foto | Krišjānis Kazaks

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