
Ulanqab, en Mongolia Interior, ha pasado de ser la capital de las patatas a levantar centros de datos de IA
En los campos de patatas de Ulanqab, los agricultores cosechan junto a unos vecinos que no dejan de crecer: enormes bloques rectangulares donde se alojará buena parte del cómputo de la inteligencia artificial china.
Cientos de obreros con casco amarillo mueven maquinaria entre andamios y chispas de soldadura, y las grúas levantan tejados a toda prisa.
Cientos de grúas y 500.000 millones de yuanes
La prisa tiene una razón de Estado. El plan 'IA Plus' del Consejo de Estado fija para 2030 una penetración de terminales y agentes de IA superior al 90 %, y eso necesita cómputo.
Ulanqab, según las cifras de un análisis reciente, ha atraído 84 proyectos de centros de datos (81 de IA; otros recuentos suben a 89) y más de 500.000 millones de yuanes (unos 66.000 millones de euros), y el consumo eléctrico de sus servicios de datos subió un 85,2 % interanual en el primer semestre de 2026, hasta los 4.000 millones de kWh.
Los nombres propios ya están sobre la mesa. Envision puso en marcha el 6 de agosto su campus Galaxy: 120.000 metros cuadrados, hasta un millón de aceleradores de IA y, según la compañía, margen para superar los 2 GW con electricidad renovable conectada de forma directa. DeepSeek prepara cerca de 1 GW, con operación parcial a finales de 2027 o principios de 2028 y sin confirmación oficial. ByteDance quiere añadir entre cinco y seis gigavatios en dos años, apunta una fuente cercana a las conversaciones con proveedores locales.
¿Por qué una estepa y no en pleno Shanghái?
Por el frío (4,3 grados de media a 1.500 metros), el viento y una electricidad verde de 0,30-0,35 yuanes por kWh. Un centro de datos de 1 GW funcionando a carga constante consume unos 8.760 millones de kWh al año: a 0,35 yuanes, serían unos 3.066 millones de yuanes de factura (cuenta propia). Y Pekín queda a unos 4 milisegundos de latencia.
Nada de esto es improvisado. Ulanqab es uno de los nodos del plan ‘Datos del Este, Computación del Oeste’, lanzado en 2022 por la NDRC con ocho ‘hubs’ y diez clústeres, para llevar el cómputo pesado adonde sobra energía.
Wang Chaoyang, de Alibaba Cloud, lo explica con un reparto: el entrenamiento de modelos se va al oeste, por la energía barata, y la inferencia (lo que usamos los usuarios) se queda cerca del este.
Hay peros. China quiere que la mayoría de sus centros de datos funcionen con energía verde en 2030, pero parte de su red todavía tira de carbón, y el agua sigue siendo un problema en la Mongolia Interior árida.
Pekín juega la carrera desde tres puntos de vista
La carrera tiene meta política. A finales de septiembre, Trump y Xi se vieron en Washington, con la IA entre los temas. Poco antes, el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, había defendido en un ensayo frenar el ritmo de los modelos más potentes y mantener las restricciones a la venta de chips avanzados a China; Trump respondió que no piensa frenar, porque quien gane en IA, gana. El portavoz de Exteriores chino, Guo Jiakun, lo tachó de alarmismo.
La carta del talento. Jack Zhang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (pasó por Yale y Cambridge), asegura que cada vez van menos estudiantes a EE.UU. y que más regresan. El país forma, se suele estimar, unos cinco millones de graduados en ciencia y tecnología al año frente a medio millón de EE.UU., aunque las estimaciones varían bastante.
La tercera vía son los chips propios. DeepSeek prepararía un pedido de chips Ascend de Huawei, con su modelo V4 optimizado para el Ascend 950, aunque ni el volumen ni el modelo están confirmados.
A la hora de comparar tamaños, el seguimiento de Epoch AI sitúa hoy a Colossus 2 (el de xAI) con 946 MW y a New Carlisle (Anthropic y Amazon) con 910 MW, y a Fairwater Wisconsin con 2.263 MW previstos para 2028, y en su lista no aparece ningún centro chino. Los 2 GW de Envision son capacidad de diseño, no consumo actual.
Mucho gigavatio y poco enchufado
Ahora, las cuentas. Los 4.000 millones de kWh del primer semestre equivalen a unos 0,92 GW de consumo medio (181 días, 4.344 horas, cuenta propia). Lo que ha trascendido de solo tres proyectos (Envision, DeepSeek y ByteDance) suma entre 8 y 9 GW: casi diez veces lo que Ulanqab gasta hoy, aunque solo lo de Envision es oficial.
Además, el oeste llega con sobrecapacidad. En 2025, apenas el 36,8 % de la capacidad de cómputo inteligente se utilizó, según la Academia China de Tecnologías de la Información y la Comunicación. Un análisis de mayo habla de centros de datos occidentales con tasas del 20-30 % frente al objetivo de más del 60%.
Y a pie de campo, la vara de medir es otra. Se han reubicado pueblos enteros, aunque nadie precisa cuántos ni con qué compensación, y pocos se atreven a hablar. Un vecino que pide anonimato asegura que pocos lugareños han encontrado trabajo en los centros y pregunta: “¿Qué beneficios nos han aportado?”. Otro hombre, que recoge patatas junto a las obras y solo da su apellido, ve el futuro con optimismo: sus hijos ya trabajan en las instalaciones.
Los centros de datos están al lado; el cambio, de momento, no.
Imágenes | Vantor con edición
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