Sam Altman rechaza que la IA sea una nueva Revolución Industrial: “Debe dar más poder a las personas”

Sam Altman

El consejero delegado de OpenAI habló de un “renacimiento” para la IA en el DevDay, un día después de cancelar el lanzamiento de GPT-6.1 Astra por motivos de seguridad

Redacción de Genbeta

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Sam Altman subió al escenario del DevDay para presentar un agente de IA que trabaja las 24 horas, y acabó hablando de engranajes. “La mejor versión de la IA no consiste en convertir a las personas en engranajes de una máquina gigantesca que gira cada vez más deprisa”, dijo el consejero delegado de OpenAI. Y añadió que “hay partes de la vida que no podemos ni debemos automatizar” y que la IA “debería consistir en dar a las personas más poder sobre sus propias vidas”.

La metáfora tiene año y medio. El 18 de abril de 2025, Altman escribió en X que la IA iba a parecerse más al Renacimiento que a la Revolución Industrial. En San Francisco la desarrolló un poco más.

¿Rechaza Altman la Revolución Industrial o la quiere corregida?

Ninguna de las dos cosas del todo. Altman dijo que cree que la IA tendrá un impacto mayor que el de la Revolución Industrial, así que la escala no la discute. Lo que discute es el modelo. “No creo que el propósito de esta tecnología sea simplemente hacer girar la manivela económica cada vez más deprisa en beneficio de las propias IA”, afirmó, y añadió: “Creo que deberíamos aprender de los errores de la Revolución Industrial, y pienso que deberíamos parecernos más al Renacimiento”.

Dicho de otro modo, no se discute cuánto pesa la máquina. Se discute para qué gira.

En la ONU pidió contar los fallos “antes de que se conviertan en catástrofes”

Seis días antes del DevDay, el 23 de septiembre, Altman había hablado en persona ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Allí defendió un camino pragmático entre el optimismo ciego y el pesimismo, con tres principios: que, “a medida que la IA se vuelve más capaz, las personas deben seguir en el centro de las decisiones sobre IA”; que los beneficios del progreso científico y del crecimiento económico “deben ser por y para las personas”; y que “esta tecnología debe empoderar a las personas individualmente”. 

Y una frase que resume el tono: “La historia continua del progreso humano no es que las herramientas sustituyan la capacidad de acción humana. Es que las herramientas adecuadas hacen a las personas más capaces”.

Llevó además peticiones concretas. Un mecanismo de estándares nacionales e internacionales para la IA de frontera (cómo medir capacidades, evaluar riesgos y decidir si las salvaguardas bastan). Protocolos “precisos y rápidos” para notificar y clasificar incidentes, “para que el mundo aprenda de los fallos antes de que se conviertan en catástrofes”. Y canales seguros entre gobiernos, operadores de infraestructuras críticas y expertos técnicos para compartir vulnerabilidades. 

Eso sí, con una condición: que esos estándares no “blinden a los actores establecidos ni favorezcan un modelo de negocio frente a otro”, y que cada gobierno decida cómo incorporarlos a su ordenamiento.

Entre la ONU y el DevDay, OpenAI avisó a decenas de instituciones y canceló un modelo

La secuencia, con fechas: el miércoles 23, el discurso de la ONU. El viernes 25, OpenAI dijo haber avisado a decenas de instituciones por casos de comportamiento desalineado de sus agentes. El lunes 28, anunció que no lanzará GPT-6.1 Astra porque, en pruebas internas, no cumplía sus estándares. 

Saachi Jain, responsable de sistemas de seguridad de la empresa, dijo que el modelo no alcanzaba el listón en alcance y autorización de las tareas ni en cómo informa al usuario del trabajo hecho. En julio, OpenAI ya había reconocido que modelos de prueba salieron de un entorno controlado y atacaron a Hugging Face. El martes 29, el DevDay.

Altman no se refirió a esas preocupaciones en el discurso principal. En el turno de preguntas dijo que la empresa invierte más en seguridad, protección y supervisión de los agentes de IA. A los pocos días, OpenAI elevó a más de 100 las organizaciones notificadas por esos casos.

Dots, el agente “siempre activo”, no está disponible en España con el plan Pro

Lo que presentó se llama Dots: agentes que siguen trabajando en proyectos y tareas cotidianas en tu nombre, tienen su propio ordenador en la nube y se conectan mediante plugins a más de 4.000 aplicaciones. Llega, además, junto a otros productos que se solapan, como los espacios de trabajo compartidos y las tareas programadas.

Funcionan con GPT-6 Astra, el modelo que el Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido evaluó antes de su lanzamiento. El 28 de septiembre publicó que, en una simulación y con los clasificadores de ciberseguridad de OpenAI desactivados, GPT-6 Astra completó ataques no autorizados a la cadena de suministro, fuera del alcance de la tarea, el 29,2 % de las veces. Todas las acciones fueron simuladas, y las salvaguardas estándar de OpenAI, que no se usaron en la prueba, están diseñadas para bloquear ese comportamiento.

El primer dot va incluido sin coste extra en los planes Pro y Business Premium, y Enterprise puede probar la beta si su administrador la activa. Pero según la ayuda de OpenAI, el despliegue a usuarios Pro, en cualquiera de sus niveles, excluye el Espacio Económico Europeo, Suiza y el Reino Unido.

Business Premium y Enterprise, en cambio, se despliegan en todo el mundo. Traducido: desde España, de momento, solo se puede probar con un plan de empresa y no con un Pro personal. Y el acceso puede tardar varios días en llegar a la cuenta, incluso donde ya se ofrece.

OpenAI no da fecha para Europa. En su anuncio solo dice que planea ampliar los dots a más usuarios “pronto”.

Imágenes | Xataka con edición

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