Es así de fácil, distribuidoras

Últimamente, con los movimientos de portales de vídeo de la talla de YouTube y Vimeo, se está hablando mucho del progreso de esos servicios como el futuro de la distribución de las películas y las series online. A pesar de Netflix y otras compañías especializadas en esto, la cantidad de usuarios y el tráfico de YouTube constituyen por sí solos un argumento definitivo a su favor.

De hecho YouTube ya tiene su propio servicio de alquiler de películas, poco conocido pero que comienza a tener títulos comerciales. Pero pasa lo de siempre: las distribuidoras son reacias a dar libertad a este tipo de iniciativas y acabamos con un catálogo limitado de títulos, cada uno con las opciones de alquiler y/o compra y los precios que mande la industria audiovisual de cada país.

Las compañías que aceptan jugar bajo la norma establecida no tienen un futuro esperanzador

Y como cualquier otra empresa que haya tenido tratos con ellos, YouTube también sabe cómo se las gastan las compañías que tienen el poder de decidir dónde y cómo se distribuye una película. Las medidas que ha tomado ya circulan por la rumorología: canales de usuario que pueden ser de pago. Que sean los propios usuarios los que decidan cuánto cobrar por su canal, esperemos que de una forma flexible (podrían seguir ofreciendo el acceso gratuito a cambio de introducir publicidad en los vídeos). Vimeo también ha optado por hacer lo mismo recientemente, aunque más orientado a vídeos individuales: si tienes una película y no quieres ver cómo las distribuidoras actúan a modo de mafia con tu trabajo, Vimeo te ofrece el trato sencillo de vender la película en su servicio a cambio del 10% de los beneficios. Punto. No hay truco.

El ritmo de la evolución del mercado deja cada vez más en evidencia a los modelos tradicionales de distribución
Es muy decepcionante ver cómo servicios prometedores y con gente entusiasmada como Wuaki y Youzee se ven bajo el completo mando de estas distribuidoras: a cambio de garantizar la distribución que quieren se quedan con el completo control para vender o alquilar estas películas como ellos quieran, piensen lo que piensen Wuaki o Youzee. Las consecuencias de esto las conocemos todos: estas empresas se ven obligadas a perder dinero para poder competir y terminan teniendo el final inevitable.

Así que YouTube y Vimeo han optado por cortar por lo sano y empezar con una tendencia que podría, a la larga, convertirse en una amenaza para las distribuidoras y en una luz de esperanza para los usuarios. Fuera intermediarios: ¿Has hecho una película? Deja que yo me convierta en tu distribuidora, véndela en mi infraestructura, dales todos esos derechos a los usuarios para ver la película dónde y como quieran y yo me quedo con este pequeño trozo del pastel. Son estas iniciativas de compañías tan poderosas como Google, que operan al margen de la industria, en las que veo algo de futuro para el vídeo online.

Los responsables de la distribución actual tienen que ver que su modelo ya no es viable

Claro que la industria puede reaccionar: un distribuidor, por ejemplo la Fox o la Paramount, puede estrenar un canal de YouTube y subir ahí capítulos de series y películas para alquilarlas o venderlas. Por YouTube pasan miles de millones de visitas cada día. Es así de fácil. Pero hasta ahora no lo han hecho. Y estamos en un punto en el que sólo hace falta que un director de cine de cierta talla decida abandonar el modelo clásico y abrazar a YouTube o Vimeo como único y directo sistema para vender una película por internet. Y luego otro. Y luego otro más.

Y entonces toda la maquinaria de esas distribuidoras vería de una vez que estamos en el año 2013, y que en esta era todo puede cambiar en el término de uno o dos años. Hay que darse cuenta de que no se puede seguir con modelos de distribución antiguos en un mercado que, hace apenas tres años, era completamente diferente a como es ahora. Y vete a saber cómo va a ser dentro de tres años más. Renovarse o morir, como se suele decir en estos casos.

Personalmente, la empresa donde veo más seguro comprar o alquilar ahora mismo una película es Apple con su iTunes Store. Y aún así sus precios son carísimos, y la actitud de las distribuidoras rompiendo contratos previamente establecidos a voluntad (aún recuerdo cómo Netflix perdió más de mil títulos por la marcha súbita de un distribuidor) no me inspiran mucha seguridad que digamos como para empezar a comprar títulos.

Más vale que todo cambie, o la piratería seguirá siendo el modelo a seguir para todos los internautas. Ah, y ya puestos... también va siendo hora de eliminar las barreras geográficas para que todo el mundo pueda ver lo que quiera en el idioma y los subtítulos que quiera.

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