Las extensiones de Google Chrome que no se hayan actualizado al nuevo formato dejarán de funcionar dentro de 15 meses

Dentro de 15 meses, varias de las extensiones que vienes usando en Google Chrome (o navegador compatible) podrían dejar de funcionar, según acaba de anunciar Google. Y la culpa de todo la tiene un formato de archivo.

Resulta que, a imagen y semejanza de las apps de Android, todas las extensiones de Google Chrome incluyen en su interior un archivo 'manifest.json' en el que el programador introduce —por ejemplo— el nombre de la extensión, su descripción, qué otros archivos incluye, y qué permisos requiere del navegador.

Historia de los Manifest

Pero la sintaxis de ese 'Manifest' ha ido variando con el tiempo: en 2012, con Chrome 18, el 'Manifest v1' dio paso al 'Manifest v2', que ha sido la base de todas las extensiones para el navegador de Chrome durante nueve años, hasta enero de este 2021, cuando la compañía implementó el 'Manifest v3' en Google Chrome 88.

El nuevo formato incluía mejoras en la seguridad (pues dejaban de ser compatibles con código alojado de forma remota, uno de los vectores de ataque más explotados) y en la privacidad (al ofrecer más permisos opcionales y hacer que los permisos confidenciales fueran inalterables).

Sin embargo, también generó gran polémica al bloquear el acceso a la API webRequest, usada por las extensiones de bloqueo de contenidos… aunque Google ha introducido cambios en el fomato desde entonces, aún no está claro que el abandono del Manifest v2 no se lleve también por delante, por ejemplo, a uBlock Origin.

Calendario de los cambios

Desde entonces, las extensiones han podido optar por uno u otro formato, indistintamente… hasta ahora, que Google ha anunciado el calendario previsto para retirar progresivamente el soporte a las antiguas extensiones basadas en el Manifest v2.

De acuerdo con la línea de tiempo difundida por Google, la Chrome Web Store bloqueará la aceptación de nuevas extensiones de Manifest v2 a partir del 17 de enero de 2022 (excepto en el caso de las extensiones privadas); sin embargo, las extensiones ya existentes podrán seguir actualizándose con el formato previo.

Más tarde, en junio de 2022, las extensiones privadas también deberán subirse al barco del Manifest v3, pero —de nuevo— las actualizaciones para las extensiones de Manifest v2 preexistentes seguirán estando permitidas.

Sin embargo, a lo largo de enero de 2023, Chrome dejará de aceptar incluso las actualizaciones con formato Manifest v2, y el navegador dejará de ejecutar todas aquellas extensiones que no hayan adoptado el formato v3.

Pero habrá una excepción: los clientes corporativos podrán hacer uso de una prórroga de 6 meses… pero tras junio de 2023, tras 11 años de uso, Google Chrome borrará todo rastro de las extensiones Manifest v2.

¿Qué significa esto para el usuario?

Esto significa que a cualquier extensión que estemos usando (que llevemos, incluso, años usando) cuyo desarrollador la haya abandonado o que sencillamente no le interese dedicar esfuerzos a rehacerla según las nuevas directrices de Google, tendremos que buscarle una alternativa dentro de 15 meses. Y, tras julio de 2023, sencillamente desaparecerá de la Chrome Web Store.

Por supuesto, queda la duda de cómo responderán a esta decisión los desarrolladores de navegadores basados en Chromium, como Microsoft Edge, Brave o Vivaldi: pueden amoldarse al calendario de Google o buscar maneras alternativas de mantener activo el ecosistema de extensiones v2, no sólo permitiendo que sigan en uso, sino también facilitando su actualización y descarga.

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