Escalofriante: el espionaje a través de los juguetes infantiles podría ser legal. Al menos en el Reino Unido

A pesar de que no se trata de la primera vez que oímos hablar del peligro y la falta de seguridad que podría llevar aparejado el uso de ciertos juguetes inteligentes -principalmente aquellos que se conectan con la nube, incluyen cámaras y similares- y en un contexto en el que hasta los monitores de bebés pueden ser hackeados, el Reino Unido ha lanzado un proyecto de ley que hace saltar todas las alarmas.

Un borrador que avala el espionaje a través de esta clase de smart toys y que, además, obligaría a cualquier empresa a proporcionar datos hasta ahora privados al gobierno. ¿El objetivo? Agilizar y facilitar la localización de terroristas y delincuentes cibernéticos. ¿De veras lo justifica?

Juguetes que te vigilan

Así y dado que la propuesta en si misma podría suscitar dudas al respecto, Antony Walker, subdirector ejecutivo de la oficina de Tecnología del Reino Unido se ha encargado de confirmar esta clase de vigilancia. “En el contexto del Internet de las Cosas, disponemos de un amplio abanico de servicios conectados […] como los juguetes que pueden interactuar con los niños […] y que constituyen un punto de acceso”, afirma.

“Estas herramientas inteligentes pueden servirle de gran ayuda al Estado en sus investigaciones”. Los fabricantes, de hecho “podrían ser objeto de una orden que les forzaría a permitir la interferencia de equipos gubernamentales con sus dispositivos”. Unas medidas que, si bien se nos antojan cuestionables, Walker ha intentado justificar. En un momento en el que su país acaba de enfrentarse a uno de los hackeos más grandes de su historia (TalkTalk), su actitud no sorprende.

Al margen de lo dicho y por desgracia, no se trata del único problema de este tipo que se plantea, sino que, durante el último año, muñecas como My friend Cayla han experimentado inconvenientes similares. Incluso la Hello Barbie, un modelo capaz de comunicarse con los benjamines del hogar de manera inteligente y que integra un sistema de aprendizaje automático, ha llegado a protagonizar un caso similar.

¿La razón? Que las conversaciones entre esta estrella de Mattel al más puro estilo Siri y los pequeños quedan almacenadas. Un hecho que todavía chirría más si tenemos en cuenta la falta de claridad en lo que a la política de privacidad de esta modelo en miniatura se refiere, que afirma que la información recabada podría ser usada “con fines de investigación y desarrollo”, o sea, probablemente con fines comerciales. ¿Hará lo mismo el gobierno inglés?

Vìa | Hackread

Imagen | Pixabay

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