
José y Sandra vivían en Girona en una casa grande y moderna, tenían una empresa y una familia, pero la convivencia se les estaba haciendo cuesta arriba. “Vivíamos insatisfechos”, recuerda Sandra en una entrevista con Arnau Serrado. Cuando se grabó el vídeo, llevaban más de tres años viviendo en el campo y tenían cuatro hijos. Allí organizaban la crianza a su manera: “Nuestros hijos no van a la escuela, sino que los educamos en casa”, explica ella.
“No había un propósito vital en nuestra vida”, cuenta Sandra, que recuerda las discusiones y unas dinámicas familiares que no terminaban de funcionar. Una escapada de tres días a la montaña les dio un respiro y les hizo plantearse qué querían cambiar. “Nos dimos cuenta de que no necesitamos tanto”, resume José.
El primer destino fue una finca familiar en Jaén, que había pasado de la abuela de José a su madre. La localizaron con Google Maps y viajaron para conocerla. La casa era pequeña y no tenía electricidad, agua corriente ni internet así que tuvieron que aprender a conseguir lo que antes les llegaba sin tener que pensar en ello.
“Nosotros no buscamos la autosuficiencia, sino que ella nos encontró a nosotros”, explica José. Al principio iban resolviendo los problemas según aparecían. Después, cuando decidieron mudarse de nuevo, buscaron una casa con esas mismas condiciones. Habían descubierto que “esa forma de vivir te aporta algo que no puedes experimentar de otra forma”.
En la nueva casa todavía les queda mucho por hacer. Hay placas solares, recogen y almacenan el agua y ya han empezado a criar conejos, gallinas, cabras y patos para autoabastecerse. El huerto estaba en construcción. “No, no somos autosuficientes ahora mismo. Estamos en proceso”, explican al hablar de la alimentación. Llevaban unos nueve meses allí y, entre buscar agua, mejorar los depósitos y cuidar a los animales, habían ido dejando el huerto para más adelante.
José seguía trabajando como programador y utilizaba herramientas de inteligencia artificial para sacar adelante sus proyectos a distancia. “La forma en que nos financiamos, porque creo que mucha gente se lo preguntará, es básicamente nuestra empresa de programación”, explica. Ese trabajo remoto les permitía compaginar los ingresos con el cuidado de sus hijos. “La tecnología es la que nos permite financiar nuestra vida para poder estar viviendo desde aquí”, explican.
Fotos | Youtube
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