Por qué empecé a usar Priority Inbox y por qué he decidido rectificar

Soy una persona con una cuenta de correo muy activa en cualquier momento del día. Con una media de 50 a 100 correos diarios a gestionar (además del SPAM, por supuesto), tengo permanentemente abierta mi bandeja de entrada de Gmail, con una organización muy detallista en cuanto a etiquetas y filtros. La llegada sin aviso de la Priority Inbox de Gmail me sorprendió gratamente, y no dudé en darle una oportunidad en cuanto la tuve activada en mi cuenta.

Las primeras impresiones fueron fantásticas. Aprovechando la propiedad de añadir una estrella en los mensajes y con una nueva etiqueta de ‘importante’ para cada correo, podía organizar mucho mejor mis mensajes que me iban llegando a partir de su prioridad y poder prestar más atención a los más urgentes. Además, si no quería distracciones podía cerrar las pestañas desplegables de los mensajes menos importantes para poder centrarme.

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Los primeros problemas vinieron cuando para poder clasificar un mensaje tenía que perder más del doble de tiempo, y tenía que diferenciar entre demasiados tipos de etiquetas nuevas que se añadían a todo mi árbol de etiquetas y filtros existentes. Sólo hacía falta recibir 20 correos nuevos (lo que en mi caso puede ser posible en menos de dos horas) para que la bandeja de entrada de mi cuenta de Gmail pareciese un auténtico árbol de navidad.

Otro problema que detecté es que la clasificación de los mensajes es desde un principio bastante aleatoria, dando bastante trabajo para poder decir qué correos son importantes y qué mensajes pueden “bajar de categoría”. Google ya nos asegura que su sistema aprende a clasificar nuestros mensajes a raíz de cómo lo hacemos manualmente en un principio, pero tras varios días no es que notara mucha mejora en los algoritmos de clasificación.

Es por estos motivos que finalmente me he visto obligado a volver a mi bandeja de entrada de siempre, ya que con mis filtros y etiquetas normales ya clasifico mis mensajes a mi manera (aunque no basándome en la prioridad). De todos modos quizás haya aprendido algo de esta nueva funcionalidad de Google y me inspire para instaurar mi propio sistema de prioridades con alguna etiqueta y las estrellas de los mensajes. Es lo bueno que tiene Gmail: hay miles de combinaciones posibles con las funcionalidades presentes.

Naturalmente, con esto no estoy diciendo que Priority Inbox es algo que no sirva para nadie. Cada persona tiene su modus operandi y su cantidad de correos recibidos, y para otras personas puede que la bandeja de entrada por prioridades de Google puede que sea un auténtico descubrimiento. En mi caso, prefiero aprender de ello y seguir con mis propios filtros: correos por tipo, y quizás por prioridades a mi manera.

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