Andrej Karpathy es todo lo contrario a un tecnófobo, pero tiene claro que en las aulas hacen falta cambios importantes
Andrej Karpathy no es cualquiera en la IA. Ayudó a construir el cerebro de Tesla y cofundó OpenAI. Con su nueva startup, Eureka Labs, dejó de centrarse en la visión de los coches autónomos para hacerlo en algo mucho más humano: evitar que la educación se vuelva obsoleta. Ha mandado un contundente mensaje al mundo de la educación, del que apunta que necesita pronto cambios de calado.
La guerra contra el plagio de IA en casa está perdida. Según Karpathy no existe ningún software mágico que pueda detectar si un alumno usó ChatGPT para sus deberes. Todos los "detectores" fallan o se pueden burlar. Por tanto, las escuelas deben asumir por defecto que cualquier tarea enviada desde casa ha sido hecha por una inteligencia artificial. Seguir mandando deberes tradicionales esperando honestidad o intentando vigilarlos digitalmente es una pérdida de tiempo.
Nunca serás capaz de detectar el uso de IA en los deberes. Punto. Todos los “detectores” de IA, en mi opinión, no funcionan realmente, pueden ser burlados de varias maneras y, en esencia, están condenados al fracaso. Tienes que asumir que cualquier trabajo hecho fuera del aula ha usado IA.
Matar los deberes. Karpathy propone una inversión radical del modelo. La evaluación real debe volver a ser presencial, analógica y bajo supervisión humana. Si el alumno sabe que el domingo usará IA, pero que el lunes tendrá que resolver el problema en una hoja de papel frente a su profesor, la motivación cambia. Ya no aprende para cumplir con la tarea, aprende para sobrevivir al examen en clase. El aula, con supervisión del profesorado se convierte en el único lugar donde manda la verdad.
No demoniza la tecnología. Karpathy, más que nadie, quiere que los estudiantes sean maestros de la IA, pero advierte del peligro de quedarse "desnudos" intelectualmente sin ella. Lo compara con la calculadora: aunque todos llevamos una en el bolsillo, enseñamos aritmética básica para que el cerebro humano entienda la lógica detrás del número.
Con la IA, este "instinto" (gut check) es cuestión de supervivencia. A diferencia de una calculadora, la IA alucina, miente y se equivoca con confianza. Si el estudiante no tiene una base sólida de conocimiento (que no logrará haciéndolo todo con IA), carecerá de la capacidad para verificar al algoritmo. Será un usuario pasivo, incapaz de distinguir una genialidad de un error garrafal.
Elevar lo humano. Según esta visión de este experto, el profesor debe recuperar en la era de la IA su rol de diseñador creativo, alternando entre exámenes a libro abierto, uso de internet y pruebas de lápiz y papel. El objetivo final es claro: formar personas que sepan usar la IA como una extensión de su mente, pero que sigan teniendo una mente propia que funcione cuando se apaga la pantalla.
Imagen | Generada con IA
En Genbeta | "No son lo bastante inteligentes": un profesor de matemáticas comparte un truco infalible para pillar deberes hechos con IA
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