
Las tecnológicas buscan alternativas para alimentar sus instalaciones, pero esa independencia energética tiene algunos límites
La IA necesita cada vez más electricidad y las Big Tech están buscando maneras de lograrlo sin depender de compañías eléctricas. Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de los centros de datos podría pasar de 485 teravatios hora en 2025 a unos 950 en 2030, así que hablamos de casi el doble en cinco años.
Ante dicho crecimiento, algunas empresas apuestan por instalar sus propias fuentes de energía junto a los servidores, pero aquí entra en juego que esta cuestión va más allá de sus instalaciones. Producir electricidad por cuenta propia permite reducir la dependencia de una red que, en algunas regiones, ya tiene dificultades para atender nuevas solicitudes de conexión. Sin embargo, como explica un análisis del Foro Económico Mundial, eso no significa que los centros de datos puedan prescindir completamente del suministro general.
Así, muchos necesitan seguir conectados para afrontar averías, cubrir momentos de mayor consumo o disponer de electricidad cuando sus propios sistemas no funcionan, razón por la que la infraestructura compartida continúa siendo necesaria.
Generar electricidad propia no elimina los costes de la red
El problema aparece cuando estas instalaciones compran menos electricidad a las compañías suministradoras y siguen necesitando que la red esté preparada para atenderlas. Mantener esa capacidad tiene un coste y, si las normas no reflejan el uso que hacen los grandes consumidores, parte de la factura podría terminar repartiéndose entre hogares y pequeñas empresas.
Justo por eso, el regulador energético estadounidense ordenó en diciembre de 2025 revisar las condiciones de conexión de grandes instalaciones situadas junto a centrales eléctricas. Un ejemplo podría ser el de Irlanda, dado que también está tomando medidas para evitar que el crecimiento de los centros de datos termine comprometiendo su sistema eléctrico.
De esta forma, desde diciembre de 2025 las nuevas condiciones de conexión exigen (según el tamaño de las instalaciones) disponer de capacidad de generación o almacenamiento cercana y cubrir al menos el 80 % de la demanda anual mediante nueva producción renovable nacional, con un periodo de adaptación. En este punto, la cuestión va más allá de encontrar suficiente electricidad para alimentar la IA, ya que también se centra en decidir cómo deben contribuir estas instalaciones a una red de la que todavía dependen.
Foto | Canva
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