Evolución del mercado de navegadores. Chrome, abeunt studia in mores

Abeunt studia in mores, “Lo que se persigue con celo, se convierte en costumbre” (Ovidio). Google lo ha conseguido, Chrome es el segundo navegador más utilizado en el mundo. Respecto de la competencia, Internet explorer y Opera ganan cuota, mientras Firefox y Safari la pierden.

Más allá de las cifras, están las razones. Si consultáis Netmarket Share o StatCounter, las cifras difieren, y lo hacen a consecuencia de que son distintas las varas de medir, pero en lo que sí coinciden es en la tendencia, que es justamente lo que vamos a analizar en este artículo tras el salto.

Un vistazo a…
13 TRUCOS de GOOGLE CHROME que probablemente no conocías

Internet Explorer

Comencemos por el más utilizado: Internet Explorer. El navegador de Microsoft lleva años perdiendo cuota de forma constante, hasta haber alcanzado en octubre su punto más bajo. En noviembre se ha invertido la tendencia. Detrás del repunte están las pérdidas de Firefox, la calidad de Internet Explorer 9 y que, probablemente, siendo Windows el sistema operativo más empleado en el mundo, haya un suelo mínimo de usuarios que no están dispuestos a emplear un navegador distinto del suministrado por el fabricante del sistema.

Chrome

El navegador de Google se ha colocado en segundo lugar del ranking. Chrome tiene a su favor una campaña publicitaria sin precedentes en el mundo de los navegadores web, es muy rápido, fácil de instalar y usar, cómodo respecto de las actualizaciones y sin problemas de compatibilidad de complementos. En Chrome prima la sencillez y usabilidad, cuestión muy del gusto de los usuarios.

Firefox

El navegador de Mozilla fue el primero en plantar cara al dominio aplastante de Microsoft. Firefox es uno de los máximos exponentes de la filosofía de código abierto y en aquellos días de 2004, cuando vio la luz la versión 1.0, era la gran esperanza de la comunidad open source. Firefox fue ganando terreno, paso a paso, hasta situarse como el segundo navegador más popular durante años. La seguridad, respeto a los estándares, disponibilidad para casi todas las plataformas y el elenco de complementos del navegador, fueron las claves de su éxito.

Firefox ha ido perdiendo cuota en la medida que la ganaba Chrome, pero lo hacía más suavemente que la registrada por Internet Explorer. En este año la pérdida de cuota es más acentuada. Como quiera que Firefox no ha bajado el listón de calidad, la razón de su descenso al tercer puesto no se puede buscar sólo en el éxito de Chrome.

La política de actualizaciones rápidas está detrás del cambio de tendencia, lo quieran ver o no en la Fundación Mozilla. En el mundo de la empresa las actualizaciones generan problemas. En el ámbito del usuario privado su mayor ventaja, los complementos, se ha convertido en su talón de Aquiles. No es cómodo ni práctico que cada seis u ocho semanas tengamos problemas de compatibilidad. La pérdida de comodidad tiene el coste de la fuga de usuarios hacia otros navegadores.

Safari

El navegador de Apple mantiene una posición modesta, con ligeras pérdidas. Safari lleva mucho tiempo con la versión actual, que ha sido actualizada con algunas mejoras. Safari es un buen producto, con una estética muy cuidada, que tiene detrás la gran base de usuarios de Apple y en Windows no ha tenido gran repercusión. Los usuarios del sistema operativo de Microsoft se quejan de que no va tan bien como en los Mac.

Opera

Opera también tiene su parroquia, fiel y minoritaria en el escritorio. En el terreno de los dispositivos móviles está su fuerte. Algunas claves de su situación las encontramos en la historia de este producto, que comenzó siendo de pago. Desde el punto de vista de la innovación, Opera ha ido siempre un paso por delante, fue el primero en implementar la navegación por pestañas, entre otros inventos y es un producto de calidad innegable. La aparición de Opera 11 y actualizaciones posteriores, así como el éxito en dispositivos móviles, están detrás de su repunte en número de usuarios.

Mercado de los navegadores, el futuro

El futuro a corto plazo parece claro: si la política de los distintos fabricantes no cambia, Chrome va a seguir capturando adeptos. Internet Explorer puede mantenerse o incluso recuperar algo de cuota, Safari puede mantener y superar la que tiene gracias al auge de los dispositivos móviles de Apple.

Opera, que promete grandes prestaciones en la próxima versión de escritorio seguirá creciendo con modestia y Firefox continuará como el heredero destronado. No olvidemos el impacto que puede tener el auge de los dispositivos móviles, que pueden posicionar los distintos navegadores en otras cuotas.

Insisto en el “a corto plazo”, porque “a largo”, como dijo el economista británico John Maynard Keynes, “todos muertos”. Expresión aplicable a las actuales versiones de los actores de esta contienda. Si uno de estos productos es capaz de sacar un conejo de la chistera, todo puede cambiar.

Imagen | StatCounter, Netmarketshare, Johan Larsson

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