Redes sociales, ¿Nos estamos pasando?

El otro día estaba leyendo como cada día la tira que Mauro Entrialgo publica en su blog del diario Público y una pregunta me vino rápidamente a la cabeza: ¿Nos estamos pasando? Al cabo de un rato encontré la respuesta. Sí, nos estamos pasando, pero, ¿es tan grave?

Soy usuario de Twitter casi desde que salió el servicio. Al principio ni yo ni nadie sabíamos de que iba la cosa realmente. ¿Microblogging? Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Finalmente han pasado los años y lo único que he sacado en claro es que cada uno lo usa como le da la gana, aunque hay un uso que gana a todos, contar las cosas nimias de la vida diaria.

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Si sigues a un grupo medianamente grande de gente no es raro leer a diario lo que se compra uno u otro, los sitios a lo que van, donde comen, a que hora salen de casa, a que hora entran. Las redes sociales en general se han convertido en una forma ideal de compartir absolutamente toda nuestra información con el resto.

Quizás parezca que no hay mayor problema en esto pero, ¿realmente controlamos quien lee lo que ponemos en estas redes sociales? Creo que la respuesta claramente es que no. A no ser que le pongamos candado nuestra cuenta de Twitter y le dediquemos unas cuantas horas a Facebook estaremos realmente expuestos a cualquiera.

Si a esto le sumamos los, cada vez más habituales, bugs que se encuentran en las redes sociales y que dejan nuestra privacidad como se suele decir con el culo al aire o los cambios en política de privacidad que nos meten sin que nos enteremos, lo cierto es que la cosa quizás sea para preocuparse.

Ahora se ha puesto de moda servicios como Foursquare y Gowalla. Estos servicios sirven para hacer checking cuando llegamos a un sitio, y poder compartirlo con nuestros contactos. Además permiten compartir con nuestros amigos de Twitter y Facebook nuestra posición exacta en un mapa y podremos ver que otros usuarios están en el mismo sitio.

Está claro que es decisión de cada uno compartir o no con los demás que hacemos, cuando lo hacemos y donde lo hacemos. El problema que veo es que la sociedad en la que vivimos prácticamente nos obliga a usar estas herramientas si no queremos convertirnos en un paria tecnológico. Necesitamos compartir en todo momento lo que hacemos con el mundo, queremos vivir nuestro pequeño Show de Truman.

El punto bueno de esto es que tantos usuarios compartiendo información a nivel global hacen de internet una base de datos genial e inmensa al alcance de cualquiera en tiempo real. Voy a comer a un restaurante, hago checking en mi cuenta de Foursquare y me encuentro el comentario de un tipo que estuvo la semana pasada y que me recomienda que pida caracoles en su salsa, que son los mejores que ha probado. A eso me refiero.

El punto malo es que cada vez la publicidad será más personalizada y agresiva. No se si habéis visto Minority Report, pero hay una escena en la que Tom Cruise entra en un establecimiento y por la lectura de su retina una voz le da la bienvenida y le invita a comprar ciertos productos que están en oferta y son perfectos para él.

Nos quejamos de que nos llaman a deshora para ofrecernos un cambio de línea en nuestro móvil o un crédito fácil y rápido, y sin embargo le estamos proporcionando a las empresas que se dedican a la publicidad millones de gigas de información nuestra gratis y casi dando las gracias. Es cuestión de tiempo que la publicidad sea cada vez más agresiva y personalizada, al fin y al cabo le estamos abriendo las puertas de nuestra casa.

Por otro lado pensemos en esas películas en las que los ladrones son gente que controla la tecnología. Un ladrón de tres al cuarto con un ordenador y tres dedos de frente solo tendría que darse un paseo por Twitter para saber que el tipo que se compró el otro día un iPad de 64 Gigas ha salido de casa y ha dejado los miles de dólares que se ha gastado en tecnología solos en casa.

¿Sueno alarmante? Quizás si, pero apostaría que no soy el único que piensa esto. No voy a entrar en absurdas teorías conspiranóicas ni tampoco quiero que se piense que estoy en contra de las redes sociales, pues soy el primero que las usa todos los días. Simplemente quiero que reflexionemos, que nos lo pensemos dos veces antes de hacer alardes en la red.

Tengamos en cuenta que, por ejemplo, Google indiza, casi en tiempo real, los tweets que mandamos a nuestra cuenta de Twitter. Que cualquiera puede leer que nuestro jefe es un cretino o que vamos para casa en la línea 3 de metro con la paga extra recién cobrada en el bolsillo trasero del pantalón mientras en la otra mano llevamos nuestra nueva HTC Desire que nos ha costado 350 euros.

Reflexión, es lo único que pido.

Vía de la imagen | Plétora de piñatas
Vía gráfica de Facebook | The Evolution of Privacy on Facebook
En Genbeta | PleaseRobMe: ¿Se nos está yendo la privacidad de las manos?

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