Los diseños que ha tenido Windows a lo largo de su historia (parte final)

Llegamos al final del especial que estamos dedicando en Genbeta a los diseños que ha tenido Windows a lo largo de su historia. Tras abordar las versiones más tempranas en la primera parte, y la era de Windows 95 en la segunda, concluimos con los sistemas operativos que Microsoft ha lanzado en el presente Siglo XXI.

En esta particular era moderna del gigante de Redmond, se incluyen títulos como Windows XP, Windows Vista, Windows 7 y Windows 8. Algunos verdaderas estrellas y otros ilustres estrellados. Con la excepción del primero, cuyo ciclo de soporte extendido ha finalizado el pasado 8 de abril, los demás aún están vivos, al margen de su cuota de uso. Los cuatro forman parte reciente de nuestra historia y son de sobra conocidos para todos.

Windows XP

El que para muchos ha sido la joya de la corona de Microsoft, estuvo marcado en su debut por la misma buena suerte que Windows 95: llegó en el momento adecuado. Con la informática de consumo en plena expansión, Microsoft supo dar al usuario lo que necesitaba: sencillez de uso como nunca y una atractiva interfaz colorista y llena de detalles. El éxito estaba asegurado.

Desde el punto de vista del diseño, que es el tema del artículo, Windows XP supo desterrar del escritorio el aspecto austero de sus predecesores. Empezando por las ventanas, el botón de cierre quedó destacado en un llamativo color rojo, detalle que advertía de la importancia de la acción.

Las ventanas se decoraron con todo tipo de elementos: iconos, color en los fondos, y con gráficos en algunas de ellas. Llegaron los desplegables con animación, degradados y un aspecto distinto de la persiana clásica. Al seleccionar archivos el rectángulo que los abarcaba tenía cierta transparencia.

Las barras de menús de herramientas del sistema y del nuevo navegador, Internet Explorer 6, se llenaron de matices y grandes botones. Algunos iconos de carpetas adquirieron un aspecto que simulaba relieve y transparencia, indicando el tipo de contenido que albergaban.

Las sombras acompañaron a más elementos que el puntero del ratón, los programas recién instalados quedaban destacados en naranja en el menú de inicio, y las fuentes en general eran más legibles. La barra de tareas, más alegre, permitía agrupar aplicaciones similares.

Los rancios asistentes de versiones anteriores dejaron paso a ventanas modales más lustrosas y fáciles de entender. Elementos como el panel de control, que de por sí había ganado en estética con el nuevo diseño de iconos, en la configuración por defecto presentaba un aspecto simplificado, agradable e intuitivo.

Qué decir de Windows XP y sus temas, empezando por el predeterminado, llamado "felicidad" y su inconfundible fondo de escritorio con la pradera verde y el intenso cielo azul con nubes blancas. Verdaderamente Windows XP encarnó toda la eXPeriencia del fabricante de sistemas operativos, que ofreció a sus clientes un producto redondo.

Desde la pantalla de inicio hasta la de cierre, Windows XP derrochaba color, con un esquema que traía a la mente los tonos propios de la infancia: rojos, azules, amarillos, verdes, todos ellos con intensidad. Hasta el detalle del perrito que acompañaba a la pantalla de búsquedas tenía cierto parecido con un popular personaje de la factoría Disney de la misma raza.

Aunque hoy en día Windows XP es un sistema operativo que aún tiene un peso importante en el mercado del escritorio, el motivo de hablar en pasado obedece a que me estoy refiriendo siempre al momento del lanzamiento, y lo que supuso para el usuario: deslumbramiento total.

Windows Vista

Desde el punto de vista del diseño, Windows Vista supuso el refinamiento de la interfaz de usuario, cambiando el aspecto "aniñado" de Windows XP con un estilo de presentación visual más "serio" y sofisticado.

La incorporación de la interfaz gráfica Aero con sus transparencias, la combinación de colores más oscuros (en especial el negro brillante), la emulación tridimensional de la barra de tareas principal y las superiores que adornaban las ventanas, el nuevo botón inicio redondo, la barra lateral derecha (Windows Sidebar), la ampliación del catálogo de carpetas personales, y otros detalles, cambiaron el aspecto plano y vivo que había tenido Windows con la llegada de XP.

Windows Media Center (presente en las ediciones Home Premium y Ultimate) le dio un toque de elegancia al manejo de contenidos multimedia como nunca se había visto, y el navegador, Internet Explorer 7, cambió de aspecto de forma radical frente a la versión anterior, dando paso a un diseño que ha perdurado en versiones posteriores.

Los gustos son un tema personal y por ello la percepción de cada uno es distinta. A mi entender, en Vista se consiguió una pretendida elegancia, tal vez un tanto recargada a nivel de información visual, pero supuso un paso adelante en la interfaz de Windows.

El fracaso de Windows Vista

Un sistema operativo que en principio podía haber tenido todos los ases en la manga para ser un éxito, se convirtió en un fracaso, el primer gran paso atrás de Microsoft. Las claves de la poca aceptación del sistema operativo son varias, y la más importante tiene que ver con el objetivo de este especial. No obstante vamos a repasar las más importantes:

  • Resulta difícil crear productos estrella una y otra vez. Windows XP fue un gran acierto y superar un listón tan alto era complicado.

  • La falta de estabilidad del sistema en la entrega inicial, corregida en parte con la aparición del Service Pack 1, le colgó un cartel con mala fama en este sentido. Este ha sido un factor importante, aunque no determinante. Digo esto porque el Windows 95 "primero" también era inestable (y de eso casi nadie se acuerda), siendo un éxito total para Microsoft.

Windows Vista fracasó por complicar la vida al usuario
  • El aumento de requisitos hardware y el desembolso que ello conlleva, está presente en cada sistema operativo nuevo. De eso siempre nos quejamos, pero los fabricantes desarrollan productos con un perspectiva a medio plazo, donde se sabe que las mejoras de rendimiento en los componentes son un hecho (la maldición de la Ley de Moore). Este aspecto suma, pero tampoco es el responsable. Vista apareció en 2006 y todavía no se había desatado la crisis económica mundial.
  • Windows Vista falló porque complicó la vida a sus usuarios, y esto el mercado no lo perdona. Los sistemas operativos no tienen como destino el pequeño conjunto de usuarios tecnológicos capaces de solucionar casi todo, sino el gran público (que ignora los detalles técnicos) y las empresas (que han de sufragar los costes de aprendizaje del personal). Las molestias continuas del control de cuentas de usuario (UAC), interrumpiendo el flujo de trabajo de manera constante, el mal diseño del navegador de archivos (innecesariamente recargado e incómodo en las pantallas panorámicas que ya se habían extendido), y el salto de la sencillez de XP al exceso de información que ofrecía Windows Vista, hicieron el resto. Windows Vista está mal enfocado (un error de diseño global), resulta incómodo para trabajar (con una curva de adaptación larga) y, por resumir, resulta antipático.

Windows 7

Con Windows 7 Microsoft recuperó el norte que había perdido con Windows Vista, manteniendo algunas características, eliminando otras y, sobre todo, volviendo a dotar al sistema operativo de la sencillez de uso necesaria para volver a conquistar el corazón del usuario. La buena crítica recibida de la prensa especializada contribuyó a que su adopción en el momento del lanzamiento, superara con creces el que tuvo Windows Vista.

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Entre los elementos que desaparecieron en Windows 7 está la barra lateral (Windows SideBar) y algunos programas como Windows Movie Maker, Photo Gallery y Windows Mail. Estos últimos se pueden descargar desde Internet.

En cuanto a elementos que se mantienen y mejoran, están el reproductor de Windows Media, que salta de versión 12 y es compatible con más formatos, así como el navegador Internet Explorer,  cuya versión 8 debuta con el sistema operativo.

A destacar también los cambios recibidos en aplicaciones emblemáticas del sistema como la Calculadora (que gana varias funciones), Paint y Wordpad, a los que se les incorporó la interfaz Ribbon. Las posibilidades de personalizar la interfaz aumentan respecto de Windows Vista.

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En el aspecto visual se simplifica la información (anticipando camino a la interfaz multitáctil), eliminando el texto de los iconos de aplicación en las ventanas, se mantiene y potencia Windows Aero con mejoras en Aero Peek, Aero Shake y Aero Snap, además de Flip 3D.

Se añaden mejoras como el anclaje de programas a la barra de tareas, incluso de enlaces web ejecutando Internet Explorer. Hay más detalles, sobre todo técnicos, pero las líneas generales son estas: mayor facilidad de uso envuelta en una cuidada estética; la ecuación que el sistema perdió en Windows Vista.

Windows 8

Con Windows 8 ha llegado un cambio que, en términos de revolución, es asimilable al que introdujo Windows XP. Con la mente puesta en los dispositivos táctiles, la nueva pantalla de inicio con sus tiles, animados o no, es un cambio de primera magnitud.

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La interfaz Modern UI, llamada inicialmente Metro, cambia el concepto de las ventanas, que se queda en singular, perdiendo muchas referencias y eliminando información. El minimalismo en el diseño, que ahora está de moda, cambia hasta el logotipo de Windows, que abandona sus clásicos colores por un azul plano, soso integral.

Se pierden elementos vitales como el botón inicio y el menú del mismo nombre, y la barra de tareas en el sentido clásico dentro de la interfaz moderna, que se convierte en un elemento que permanece oculto.

En algunas aplicaciones del sistema se eleva la carga gráfica, la interfaz Ribbon aterriza en el explorador de archivos, y un montón de detalles, como la integración en la nube, que la mayoría tenéis fresco por proximidad del lanzamiento, y que en Genbeta hemos cubierto hasta la saciedad.

Pues bien, tanto cambio no ha gustado, es un producto incomprendido, y el sistema operativo ha recibido bofetadas en forma de crítica por todas partes, desde prensa especializada, empresas y usuarios finales. La razón es sencilla: Microsoft ha olvidado la lección aprendida con Windows Vista y ha vuelto a complicar la existencia al usuario.

Si los errores normalmente se pagan, los errores dobles se pagan doblemente. No sólo las ventas no marchan como a Microsoft le gustaría, sino que el fabricante ha tenido que claudicar ante las críticas y lanzar Windows 8.1, que recupera el botón inicio y otras características.

Como con Windows 8.1 no se ha resuelto el mal de fondo, (vuelta al error global de diseño y concepto), ha requerido otra nueva rectificación del fabricante, tan reciente que es de este mismo mes: Windows 8.1 Update 1.

Para los usuarios ha sido gratis, para Microsoft no. Por eso decía lo de pagar el error por duplicado: no sólo se vende mal, sino que el coste de desarrollo y publicidad para contentar al respetable se ha disparado. Mal negocio.

A Microsoft, y a alguno más, parece que se les ha olvidado que una tableta, un smartphone y un PC son cosas distintas, que se manejan de forma diferente y permiten capacidades de trabajo dispares.

Lo que sirve para varias cosas no suele destacar en ninguna. Si además complicas la experiencia de usuario con elementos que juegan al escondite, el resultado se llama fracaso... Y eso que Windows 8, a nivel interno, es lo mejor que ha salido de la factoría de Redmond.

Los usuarios tenemos una reticencia de serie a los cambios con carácter general. Cuestión que se acentúa en el caso de particulares y empresas. Si introducimos los cambios y estos no comportan sencillez, mal asunto.

Después de probar Windows 8.1 Update 1 con antelación, la sensación que ha quedado en mí es que se trata de un refrito con poco sentido, que no ha respetado el concepto de diseño original y pretende arreglar los errores a golpe de parches. No soy el único que lo piensa.

Microsoft tiene que pasar página, olvidarse de Windows 8.x, y mirar hacia el futuro, teniendo en cuenta, claro está, que dos errores tan próximos en el tiempo acaban pasando factura en un mercado en retroceso, como lo es el del PC, y no puede permitirse un tercero.

La llave del éxito la conoce, sólo ha de volver a aplicarla.

En Genbeta | Los diseños que ha tenido Windows a lo largo de su historia (Parte 1, Parte 2)

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