
Una importante vulnerabilidad ha sido descubierta en el protocolo SSL (Secure Sockets Layer), que protege la mayoría de los sitios Web. El agujero de seguridad permite a los atacantes descifrar los datos que se pasan entre un servidor Web y el navegador del usuario.
La vulnerabilidad reside en las versiones 1.0 y anteriores de TLS (Transport Layer Security), base de confianza en la seguridad de las conexiones en Internet. Aunque las versiones 1.1 y 1.2 de TLS, no son vulnerables, la mayoría de los navegadores y sitios Web no las soportan. Por este motivo, las transacciones cifradas en portales como PayPal, GMail y otros muchos, son vulnerables al espionaje de los hackers, que pueden controlar la conexión entre el usuario final y el sitio web que está visitando.










