Puede ser que, por cualquier motivo, necesitemos ganar algo de espacio en la barra de tareas de Windows. Ahí es donde entra Start Killer. Esta pequeña aplicación lo único que hace es eliminarnos (sólo hasta que queramos) el botón inicio del sistema.
Evidentemente no perderemos ninguna funcionalidad ya que para activar el menú de Inicio simplemente debemos pulsar la tecla Windows de nuestro teclado, o en el caso de no disponer de ella las teclas CTRL y ESC.
Otra alternativa sería utilizar un lanzador de aplicaciones como Launchy o Dash, cosa que yo especialmente recomiendo ya que una vez que te habituas a ello todo se hace mucho más rápido y sencillo.



