Cuando los inspectores de Nueva Jersey visitaron el 29 de julio unas obras en medio de terrenos agrícolas, los generadores eran imposibles de no ver: 62 equipos del tamaño de un camión con remolque que alimentaban uno de los mayores centros de datos previstos en la costa este de EE. UU. Ninguno tenía los permisos para instalarse ni para funcionar.
El 22 de septiembre, el estado multó a DataOne, la operadora, con 1,07 millones de dólares (unos 933.000 euros al cambio de referencia del BCE de ese día) por violar su ley de control de la contaminación del aire. Según las autoridades estatales, es la mayor sanción que ha recibido un operador de centros de datos en Nueva Jersey.
Cada generador tiene 1.982 kilovatios, así que suman unos 123 megavatios. La ley exige permiso a partir de 37 kilovatios, más de 50 veces menos. El estado ordenó a DataOne pedir los permisos de inmediato y dejar de usar los generadores si no se aprueban en 45 días, que contados desde la orden del 22 de septiembre llegan al 6 de noviembre.
Hasta entonces, pueden seguir en marcha. La empresa dice que no está de acuerdo con la decisión, que solicitará los permisos para los generadores temporales y que está pasando a pilas de combustible de bajas emisiones y silenciosas.
Seis meses entre una pregunta y una inspección
La inspección anterior del estado, la de diciembre, no vio generadores. En febrero, el vecino Zac Landicini, fundador del grupo ecologista Sustain SJ, preguntó en una reunión pública por unos equipos que un agricultor había localizado en imágenes de satélite. No está claro por qué pasaron casi seis meses entre aquella reunión y la inspección del 29 de julio.
A mediados de agosto, una investigación con dron térmico comprobó que al menos 45 de los 62 estaban en marcha. Y un análisis de dos expertos, Xiaomeng Jin (Rutgers) y Bruce Buckheit (antiguo responsable de aplicación de la ley en la EPA), basado en datos técnicos de los equipos obtenidos por registros públicos, sitúa la llegada de los primeros en julio de 2025, con 16 funcionando en octubre de 2025, otros 16 en febrero de 2026 y los 62 en junio, con más de 46.000 horas de uso acumuladas. Esas fechas no encajan con la inspección de diciembre, y ninguna de las fuentes consultadas explica la diferencia.
¿Qué hemos estado respirando?
Tiffany Leone-Vespa lleva 18 años en el barrio y lo expresa de la siguiente manera: “¿Qué hemos estado respirando desde que funcionan estos generadores sin permisos?”. El complejo está cerca de campos de cultivo, viviendas y dos colegios, y los generadores de gas natural emiten dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y otros contaminantes de combustión.
En la actualidad no existen mediciones públicas de lo emitido; lo que sí hay son estimaciones. Las de Jin y Buckheit dicen que son unas 140 toneladas de óxidos de nitrógeno en casi un año y más de 1.500 toneladas anuales si todos los equipos trabajaran a plena capacidad. El “problema” es que son cálculos de investigadores, no mediciones oficiales. Y el aire no es la única queja: bastantes vecinos presentaron una demanda por el ruido, y el departamento de salud del condado ha emitido órdenes de infracción a DataOne por exceso de ruido.
17.258 dólares por generador y un caso paralelo en Virginia
La multa es de 17.258 dólares por generador (unos 15.000 euros). Steve Brown, un vecino de la zona, la define como una gota en el océano para una empresa que, según sus propias estimaciones, tiene varios miles de millones de capital, y la propia Leone-Vespa pide que se hubiera multado por cada equipo.
Virginia ha puesto sobre la mesa otra cifra que es bastante buena para medir lo que ocurre. Su Departamento de Calidad Ambiental propone una sanción de 2,5 millones de dólares a Microsoft (tiene un acuerdo firmado el 3 de septiembre y abierto a comentarios hasta el 14 de octubre) por hacer funcionar 62 generadores durante siete días en agosto de 2025, tras el fallo de una subestación en Leesburg.
Esta es una multa unas 2,3 veces mayor que la de Nueva Jersey, y buena parte de ese dinero va a equipos de monitorización del aire. La comparación no es tampoco del todo exacta: allí hubo una emergencia en un centro con permiso para 104 generadores diésel, que superó sus límites anuales (102 toneladas de óxidos de nitrógeno frente a 94,67 permitidas). Aquí, la estimación de 140 toneladas corresponde a equipos sin permiso, y es una estimación frente a un dato declarado.
Gas como puente, pilas de combustible como destino
Actualmente, los centros de datos de IA buscan potencia más deprisa de lo que las eléctricas construyen red y algunos instalan fuentes propias. Los 123 megavatios de generadores equivalen al 35 % de los 350 megavatios que DataOne anuncia como capacidad máxima del campus (el 41 % de los 300 de los planes aprobados).
La solución definitoria pasa por pilas de combustible de Bloom Energy, pero la ciudad de Vineland ya paralizó dos trabajos: un depósito de gas natural licuado de 1,5 millones de galones, para el que la empresa pide aprobación, y unidades de esas pilas, ambos iniciados sin permiso de construcción.
La gobernadora, Mikie Sherrill, ha dicho que estos centros deben invertir en la red eléctrica e informar de su consumo de agua y energía, además de aportar beneficios a las comunidades. La pregunta es si los permisos llegarán antes que las primeras mediciones de lo que se ha respirado.
Imágenes | NJ.com