El Departamento de Defensa de Estados Unidos ya no utiliza la herramienta de inteligencia artificial Claude, según declaró el pasado 5 de octubre un funcionario del Pentágono, que indicó que el departamento “ha dejado de utilizar los productos de Anthropic”.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había fijado como límite finales de agosto, y nadie ha explicado por qué se tardó más de un mes en completar la retirada.
Hasta finales de septiembre, Claude se utilizaba para investigación, análisis y recopilación de inteligencia, así como para operaciones militares contra Irán, según exfuncionarios del Departamento de Defensa y contratistas que han trabajado con el Pentágono en proyectos de inteligencia artificial, la mayoría de ellos bajo anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa. Para estas fuentes, Claude era una herramienta fundamental para procesar grandes cantidades de información, y Anthropic no ha querido hacer declaraciones al respecto.
Las relaciones comerciales comenzaron en 2024, cuando en noviembre Anthropic, Palantir y Amazon Web Services anunciaron una alianza para llevar Claude a agencias de inteligencia y defensa en un entorno certificado para información clasificada, denominado nivel IL6. Palantir presumió entonces de ser el primer socio que llevaba los modelos de Claude a entornos clasificados. A principios de 2026, el Pentágono pidió que Anthropic eliminara las salvaguardas de Claude y diera a las fuerzas armadas acceso sin restricciones.
Sin embargo, la empresa se negó en dos puntos concretos y, en su comunicado del 27 de febrero, pidió excepciones tanto para la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses como para las armas totalmente autónomas. Ese mismo día, Pete Hegseth anunció que la empresa sería designada “riesgo para la cadena de suministro” de la seguridad nacional (una etiqueta que suele reservarse para proveedores de países considerados hostiles), y Donald Trump ordenó a las agencias federales que dejaran de utilizar sus productos.
El plazo de seis meses empezó un día antes de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, y Anthropic, que ya había calificado la medida de “sin precedentes”, demandó al Gobierno el 9 de marzo.
El papel que desempeñaba Claude en Maven
Claude formaba parte de Maven Smart System, la plataforma que opera Palantir (fundada por Peter Thiel, multimillonario aliado de Trump) y que el Pentágono emplea como sistema principal para organizar inteligencia y otros datos.
Se dice que los analistas reunían en Maven imágenes de satélite y grabaciones de drones y luego las pasaban a Claude (y también por otros grandes modelos de lenguaje) para tareas como identificar posibles objetivos militares. Una persona a la que Palantir hizo una demostración a principios de año llegó a contar que se utilizaba con frecuencia para elaborar informes de una página que ascendían por la cadena de mando.
Algunos de los aliados de Estados Unidos también utilizan Maven para compartir inteligencia con Washington. Además, el papel del modelo tiene matices: un análisis sobre Claude en el CENTCOM (el Mando Central, que dirige las operaciones en Oriente Medio), publicado el 30 de marzo, lo describe más como una pieza que coordinaba los módulos y modelos del sistema que como el componente que propone objetivos.
Dicho análisis también enumera que la política del Departamento de Defensa exige que sean personas quienes seleccionen los objetivos, y que el 9 de marzo el subsecretario de Defensa Steve Feinberg ordenó que Maven pasara a la oficina central de datos e IA del Pentágono.
Esa integración explica exactamente la razón de no retirarse de inmediato. “El hecho de que el Pentágono haya tardado hasta ahora en eliminar todo uso de Claude en el sistema indica que estas cosas no son simplemente de ‘conectar y usar’”, afirmó Lauren Kahn, analista del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown y antigua funcionaria de Defensa. Y añadió: “Una vez que se integran, puede ser complicado eliminarlas”.
Los empleados del Pentágono siguieron utilizando Claude, incluidos los modelos Mythos, “durante todo el período de la controversia”, según una de las fuentes. Y, cuando llegó la orden, “existía preocupación por pasar de Anthropic a OpenAI” y a otras herramientas, recuerda un exfuncionario de alto rango.
El detalle de Mythos tiene interés porque no era un modelo accesible para cualquiera. Anthropic presentó Claude Mythos Preview el 7 de abril dentro del proyecto Glasswing, reservado a un grupo cerrado de socios (Microsoft, Apple, Google, Cisco o CrowdStrike, entre otros) y a más de 40 organizaciones que mantienen software crítico, debido a la capacidad del modelo para encontrar y explotar vulnerabilidades. La propia empresa avisó de que no pensaba abrir esa versión al público general.
La relación con la Casa Blanca parece ser distinta, ya que entre finales de septiembre y principios de octubre el presidente Trump se reunió dos veces con Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic. Amodei declaró a la prensa que le seguían preocupando los riesgos de la inteligencia artificial: “Aún se está discutiendo cómo abordar esos riesgos”. Sin embargo, “si trabajamos con el presidente, podemos ganar de manera segura”, añadió, y el propio Trump lo describió como “genial” y “fantástico”.
OpenAI estableció límites muy parecidos
El Pentágono ha cerrado contratos también con Google, xAI y OpenAI, y dos personas que conocen el uso de la inteligencia artificial en el Departamento de Defensa afirman que las herramientas de OpenAI se han extendido a algunos departamentos durante los últimos meses.
Esa misma noche del 27 de febrero, Sam Altman anunció el acuerdo con el Pentágono y aseguró que el Departamento aceptaba dos principios de la empresa: la prohibición de la vigilancia masiva doméstica y la responsabilidad humana en el uso de la fuerza, armas autónomas incluidas.
Sobre el papel, estos límites son muy parecidos a los que llevaron a Anthropic a la lista negra. Sin embargo, Altman afirmó que la diferencia estaba en que ya figuraban en la ley y la política del Departamento de Defensa, y en que OpenAI los había incorporado al acuerdo con salvaguardas técnicas. El propio Altman reconoció que la vigilancia masiva doméstica ya es ilegal.
Dos tribunales, dos respuestas
Las dos designaciones se basan en normas diferentes. La primera se apoya en el artículo 3252 del título 10 del código federal estadounidense, y la jueza federal Rita Lin, en California, la declaró ilegal el 27 de agosto: la consideró una represalia que vulneraba la libertad de expresión, una decisión arbitraria y sin el debido proceso, y escribió que invocar la seguridad nacional no es “un cheque en blanco” para castigar a los críticos del Gobierno. Ese fallo sigue vigente.
Un mes después, el 25 de septiembre, el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia avaló la otra designación por dos votos a uno, la que se apoya en la ley de seguridad de la cadena de suministro en las compras federales (FASCSA). La mayoría consideró que las restricciones de Claude y el hecho de que el contrato siguiera sin cerrarse podían hacerlo poco fiable para operaciones militares, mientras que la jueza Karen LeCraft Henderson votó en contra. Anthropic ha recordado que otro tribunal ya había anulado la designación paralela y está estudiando pedir una nueva revisión.
¿Y si usas Claude?
Si alguien utiliza Claude en casa o en su oficina, nada cambia: Anthropic dejó clara su postura el 27 de febrero y explicó que el acceso de particulares y empresas no se ve afectado por el conflicto.
Para las empresas que trabajan con el Pentágono, en cambio, la situación es más confusa. Según un análisis del fallo de septiembre, el Departamento ha pedido a algunos contratistas que retiren los productos de Anthropic de ciertos sistemas y entregables, e incluso ha sugerido vetarlos en sistemas que no forman parte del contrato, lo cual podría ir más allá de lo que permite la FASCSA. Tampoco ha publicado aún la orden formal de exclusión en el registro federal de contratación (SAM).
Dado que la designación de la FASCSA continúa en vigor, Claude sigue fuera de Maven y Anthropic no ha concretado qué revisión pedirá.
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