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black market


Una de las características que ofrece la red Tor y sus Hidden Services, es la capacidad de encubrir completamente la conexión en ambos extremos. Esta ha sido una de las claves para su extensión en naciones donde la censura y el bloqueo son norma, como China o Irán. La primavera árabe ha sido uno de los casos más recientes de empleo masivo de redes ocultas para la transmisión de contenidos y comunicaciones en general. Estas formas de comunicación, se han convertido en pauta habitual de activistas y grupos de derechos y suelen resultar el único cauce para sortear la censura y filtrado de contenidos y protocolos.

Originariamente, este protocolo de enrutamiento fue creado por la Marina de Estados Unidos con el objetivo de proteger las comunicaciones a través del anonimato de los interlocutores, aportando a su vez capacidades de cifrado de la información no solo a nivel del contenido de los paquetes de datos sino incluso de su cabecera. Finalmente, evolucionaría de forma independiente en la red Tor.

Sin embargo, el crimen, que no deja de ser la forma más perfecta de empresa capitalista, en palabras del profesor Nadal, ha sabido sacar provecho de estas capacidades de ocultación para poner su modelo de negocio a disposición de clientes potenciales.

Una exploración de páginas con la extensión .onion, el codificado propio de las ocultas tras el protocolo de Tor, nos reportara la más variopinta muestra de oferta criminal que podamos sospechar. Como ejemplo, es posible contratar una botnet para realizar ataques distribuidos dirigidos por tan solo 5.000000 Bitcoints (moneda virtual), lo que al cambio supondría 74,16 euros.

servicios ocultos

Usuarios con unos conocimientos relativos, pueden llegar a páginas como Black Market, donde se ponen en venta la más variopinta selección de explosivos, armas, drogas y hasta software. Todo esto, puede ser comprado con la moneda virtual Bitcoin, que se ha convertido en la divisa franca para el comercio “alternativo” en la red. Las armas, por ejemplo, son traídas desde ubicaciones donde es legal su venta, con en EEUU, para luego ser enviadas a cualquier parte del mundo, en una suerte de “Amazon del delito”. El catálogo que se describe por los que han explorado dichas páginas no deja de ser estremecedor, incluso se pueden contratar los servicios de “sicarios” por precios a partir de 7500 euros.

Desde una página con ésta, identificada con los derechos y libertades, no podemos más que considerar negativamente esta orientación. A pesar de ello, no podemos más que reconocer que, en unos tiempos en los que todo se vuelca a la red, el delito, no iba a ser menos y sus formas, como vemos, no son muy distintas que las de cualquier “servicio” legal.

Para no dejar mal sabor de boca, existen múltiples páginas dedicadas a servicios mas honestos que sencillamente buscan ocultarse para evitar rastreos o proteger su anonimato. Tal es el caso de la página contra los abusos judiciales, que gracias a las redes de privacidad Tor e I2P pueden seguir dando pautas a activistas y denunciando la corrupción.

Vía | Securityartwork, Un informático en el lado del mal
En Nación Red | Informe sobre el cibercrimen en Rusia con sus variantes y precios, Sobre conexiones seguras, privacidad y anonimato

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