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WordPerfect. Clásicos del software (XVI)


Creo que WordPerfect fue uno de los primeros programas que instalé. Me sirvió para perfeccionar mi capacidad mecanográfica que practicaba con unos cuantos dedos nada más a una velocidad lenta. Para los que no dominábamos la mecanografía venía a suponer un antes y un después porque la comparación con la máquina de escribir, manual como era mi caso, no era posible. Era entrar en otro universo. Por eso en nuestro especial de los clásicos del software se merece una mención WordPerfect como uno de los mejores procesadores de texto.

A pesar de la mejora que suponía en velocidad, o saber que luego podíamos repasar el texto para corregir los errores, lo cierto es que finalmente acabé por decidirme a tomar clases de mecanografía lo que acabó por mejorar de forma notable mi velocidad de pulsación. También recuerdo practicar para no perder velocidad y olvidar lo aprendido con los primeros relatos que escribí, probando las distintas fuentes tipográficas que nos facilitaba WordPerfect. Algunos de ellos todavía los conservo impresos.

El reinado de WordPerfect


WordPerfect
WordPerfect se hizo realmente muy popular con el lanzamiento de su versión 4.2 en 1986. Este programa incorporaba dos características novedosas que lo haría muy útil e imprescindible para muchos: la enumeración automática de párrafos y también la enumeración y colocación automática de notas al pie de página. De esta manera WordPerfect se posiciona como líder en el mercado desbancando del reinado a WordStar.

Otra de las características que le hicieron ser muy apreciado fueron sus atajos de teclado, utilizando las teclas de función y la combinación de teclas como Ctrl o Alt que llegaron con la versión 5.0 en 1988. Esta característica permitiría crear macros, lo que facilitaba que cualquier combinación de teclas, cualquier atajo de teclado fuera grabado, guardado, editado, etc. De esta manera las empresas utilizaban sus propios atajos de teclado que memorizaban o creaban chuletas lo que les permitía ser más productivos a la hora de crear los documentos.

Otra de las funciones en las que destacaba WordPerfect fue en la creación de tablas. Las celdas funcionaban también como las de una hoja de cálculo, permitiendo realizar operaciones. Esto, que ahora nos puede parecer intrascendente era muy importante en esta época puesto que los programas ofimáticos se vendían por separado. Por un lado el procesador de textos, por otro la hoja de cálculo y la base de datos por el suyo. Y suponía un ahorro para muchas empresas que no hacían un uso intensivo de la hoja de cálculo.

Atajos de teclado

Por último también disponía de un amplio repertorio tipográfico para elegir entre sus fuentes. Todavía recuerdo una que me impactaba mucho en su momento una gruesa y con relleno en blanco, quedando marcados sólo los bordes de la misma. Otra de sus grandes ventajas era la cantidad de drivers de los que disponía para las impresoras, algo que no era tan común, ni tan estandarizado en aquellos momentos.

Y con la interfaz gráfica empieza a perder cuota de mercado


Como le pasó a Lotus 1-2-3 la adaptación a la nueva interfaz gráfica que estaba triunfando fue complicada para WordPefect, que lanzó su versión 5.1 para Windows a finales de 1991, cuando Microsoft Word ya iba por la versión 2 y Windows se consolidaba con la versión 3.1.

WordPerfect adaptado a la interfaz gráfica

La adaptación de los atajos de teclado no se realizó del todo bien. El uso del ratón y los menús que se expandían además hicieron que perdieran parte de su importancia dichos atajos. Si a esto le sumamos cambios de política, que hacen que se WordPerfect se distribuya como una suite ofimática tras su acuerdo con Borland en 1993, se pierde la esencia que había hecho de WordPerfect líder del mercado.

La mejor comercialización de MS Office, su mejor integración para trabajar con Windows hizo el resto. Y Microsoft se convirtió en el rey de la ofimática y Word, Excel y Access unos imprescindibles en la mayoría de los ordenadores del mundo, tanto a nivel doméstico como en las empresas.

Lo cierto es que alguna que otra vez he basfemado a la hora de utilizar Word para maquetar algún que otro trabajo años después y añorar WordPerfect. Pero ya no había vuelta atrás y lo mismo que WordPerfect supuso el abandono de mi vieja Olivetti, Word a pesar de sus imperfecciones, supuso el abandono por mi parte de WordPerfect.

En Genbeta | Clásicos del Software
Imagen | drazz | Wikimedia | Wikimedia | OS2Museum

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