Les contamos síntomas, líos laborales, el borrador de una carta de despido o la bronca con la pareja. Los asistentes de IA se han ganado el puesto de confidente, y por eso importa saber quién más se asoma a la conversación.
Un grupo de investigadores españoles ha ido a mirarlo.
Los autores, de IMDEA Networks y de la Universidad Carlos III de Madrid, analizaron en mayo de 2026, desde España, nueve asistentes: ChatGPT, Claude, Grok, DeepSeek, Gemini, Perplexity, Microsoft Copilot, Mistral y Meta AI.
Probaron las versiones web y las apps de Android, y su estudio, aceptado en el Privacy Enhancing Technologies Symposium (PETS), concluye algo que no encaja con la imagen de confidente: los nueve contactan con al menos un servicio de publicidad o de seguimiento de terceros.
¿Qué sale de tu chat y adónde va?
Seis de las nueve versiones web (ChatGPT, Gemini, Claude, Grok, Perplexity y Mistral) y tres de las ocho apps de Android revelan a terceras direcciones de conversación, títulos, mensajes o capturas de pantalla, a menudo junto a identificadores persistentes del usuario. Dicho para entenderlo mejor: una empresa que no es la del asistente puede enterarse de que existe esa conversación y, a veces, de qué trata.
No todos filtran lo mismo. Cinco clientes web enviaron la dirección de la conversación y tres, el título que el propio asistente le pone para resumirla. Gemini, por ejemplo, manda ese título a Google Analytics. Perplexity mandó prompts a Wingify. Y Grok es el caso más llamativo: según el estudio, al compartir una conversación, TikTok recoge capturas de pantalla, y Meta y TikTok recogen el último mensaje del usuario, además de direcciones y títulos. Los enlaces de sus chats son accesibles por defecto (con opción de desactivarlo).
En total, los autores contabilizan 124 dominios de terceros que atribuyen a 44 organizaciones, 34 de ellas de publicidad o seguimiento (Google Ads, Meta, TikTok o Twitter Analytics, entre otras). Aclaran que no pretenden valorar si hay incumplimiento legal, y que sus cifras son un suelo medido en un momento concreto.
Y no es la primera vez que una charla con un asistente acaba donde no debe: en diciembre de 2025 se supo de unas extensiones del navegador que copiaban las conversaciones con ChatGPT, Claude o Gemini. La diferencia es que aquí no hace falta instalar nada.
Rechazar las cookies: el 80,8 % que sigue activo
Lo primero que hace cualquiera es pulsar “Rechazar todo”, y sirve: el 77,3 % de las transmisiones de identificadores web a terceros que midieron los investigadores solo ocurrió después de aceptar cookies no esenciales. Lo que no consigue es apagar los rastreadores: con ellas rechazadas, el 80,8 % de los rastreadores de terceros seguía activo, según los autores.
Para no liarse con las cuentas: el propio estudio da otra cifra en otro apartado, que en cuatro de los nueve servicios gratuitos hay rastreadores que siguen recogiendo datos con las cookies rechazadas.
Pagar tampoco lo arregla: las cuentas gratuitas y las de suscripción muestran infraestructuras de seguimiento casi idénticas. Y hay asistentes (Perplexity, Claude y Grok) que dejan usarlos sin elegir nada en el aviso de cookies. Los autores recomiendan rechazar las cookies no esenciales, desactivar el uso compartido de chats donde se pueda y usar navegadores como Brave, que bloquean por defecto anuncios, analítica y rastreadores, aunque admiten que son medidas parciales.
“No tenemos anuncios en Gemini”: la réplica de las empresas
Google, OpenAI y Microsoft, preguntadas por el estudio, lo rechazan. Google dice que el informe malinterpreta cómo funcionan sus productos: “No tenemos anuncios en Gemini”. OpenAI responde que usa herramientas de analítica para entender el tráfico y diagnosticar errores, y que los datos no se usan para publicidad ni se comparten con anunciantes. Microsoft asegura que, tras examinar las acusaciones, no ha encontrado ninguna infracción de la legislación aplicable.
La cronología de los avisos, según el estudio: el 13 de abril los autores informaron a las autoridades de protección de datos de la Unión Europea y del Reino Unido, y el 17 de abril a xAI por los enlaces de Grok.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) citó el trabajo el 27 de mayo y promovió que se expusiera en el pleno de autoridades europeas del 8 y 9 de junio. OpenAI actualizó el 15 de agosto la política de privacidad de ChatGPT para mencionar de forma explícita los rastreadores de terceros, aunque los autores dicen que no pueden confirmar que fuera por su trabajo. Y a 10 de septiembre, Grok seguía con enlaces accesibles y sin respuesta oficial.
Perplexity, por su parte, dejó de enviar la dirección de las conversaciones a rastreadores como Meta el 3 de abril, quizá, dicen los autores, en respuesta a una demanda colectiva presentada en Estados Unidos el 31 de marzo, que alega que sus prompts llegan a las plataformas publicitarias de Google y Meta.
ChatGPT ya tiene anuncios en España: ¿es lo mismo?
No. Pero se entiende que se mezclen: el estudio arranca recordando que proveedores como OpenAI adoptan modelos de negocio basados en publicidad y que el rastreo tradicional se extiende a la IA conversacional. Y los anuncios de ChatGPT llegaron a España el 24 de agosto, en 31 mercados europeos, para los usuarios gratuitos y los del plan Go.
Según OpenAI, las conversaciones se mantienen privadas frente a los anunciantes, y en el Espacio Económico Europeo a los anunciantes solo les llegan datos agregados, como visualizaciones o clics. Son dos canales distintos: el anuncio que ves dentro del chat y la página o la app con sus rastreadores de terceros, que es lo que mide el estudio.
Los anuncios personalizados no están disponibles “inicialmente” en Europa. Merece la pena fijarse en ese adverbio.
Imágenes | GPT Image con edición