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Cuando una compañía extranjera quiere entrar en China, debe hacerlo de la mano de una compañía local o seguir ciertas normas muy estrictas. En lo que respecta a Internet, esas normas son generalmente reglas de control y censura, y muchas compañías extranjeras no están dispuestas a pasar por el aro. Así que, si una compañía como Twitter no se instala en China y para ofrecer sus servicios, la solución es crear un sistema similar que haga lo mismo pero 100% “made in China”. Eso es Weibo.

La red de microblogging acaba de establecer un nuevo “contrato de usuario” que define en varios puntos lo que un internauta chino puede y no puede hacer. Como suele ocurrir en estos casos, estas cláusulas están redactadas con una deliberada ambigüedad que facilita al gobierno la interpretación de conductas y comportamientos para de este modo, poder aplicar la ley a su gusto y conveniencia.

El objetivo del contrato es incrementar el control sobre la información del sitio, algo que obviamente reduce la libertad de expresión. En el artículo 13 de este “contrato de usuario” se establecen las siguientes prohibiciones:

    1. Oponerse a los principios básicos establecidos en la Constitución
    2. Amenazar la unidad, soberanía o la integridad territorial de la nación
    3. Revelar secretos que pongan en peligro la seguridad nacional o amenacen el honor o intereses de la nación
    4. Incitar al odio o la discriminación étnica, amenazar la unidad de las diferentes etnias o amenazar las diferentes tradiciones y costumbres de las mismas
    5. Extender rumores que enturbien el orden social y destruyan su estabilidad
    6. Promover enseñanzas malignas y supersticiones
    7. Promover actividades ilegales como el juego, la violencia o animar a cometer crímenes
    8. Promover el desorden social con reuniones ilegales, formación de organizaciones, protestas, reuniones masivas y asambleas
    9. Promover cualquier contenido prohibido por ley, reglas administrativas y nacionales

Está claro que hay algunos puntos razonables, como el número cuatro, pero queda claro que el objetivo del gobierno chino es limitar la capacidad de sus ciudadanos a opinar en contra del régimen y a organizarse.

Weibo no es Twitter, pero su número de usuarios es enorme. Unos 300 millones en un país cuya capacidad de comunicación está muy limitada. A finales de abril, el gobierno chino cerró durante tres días esta red social, ya que la gente se estaba animando y empezaban a aparecer “rumores tóxicos” que incitaban al levantamiento político y social. Estos nueve puntos son un sistema para intentar controlar un poco más las opiniones de los usuarios.

No obstante, la experiencia nos dice que intentar controlar Internet suele ser un fracaso. El mayor enemigo del régimen chino es ahora mismo los propios chinos. Internet puede ser la llave de la libertad en este país asiático. Y sino al tiempo.

Vía | CNet
En Nación Red | China no admitirá la difusión de ‘rumores’ en las redes sociales

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