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Música

Últimamente, la música en streaming está teniendo bastante éxito entre los usuarios. Ya no hace falta descargarte las canciones para escucharlas, simplemente abre Spotify o Grooveshark (por poner dos ejemplos), elige una canción y listo.

Encima, las tarifas son baratas. Cinco euros al mes por toda la música que puedas escuchar. Aun así, soy totalmente contrario a la música en streaming. Para mí, la música local es muchísimo mejor que el streaming, y os diré por qué.

Quiero toda la música, no sólo la que está en streaming

iTunes Vinilos viejos, grupos como AC/DC o Metallica… mi colección tiene cosas que los servicios en streaming no pueden

El problema de la música en streaming es que no eliges la música que puedes escuchar. Estás limitado a lo que tenga la empresa de turno en su catálogo. Yo no quiero eso. Yo quiero poder escuchar toda la música que quiera.

Si mi música es local, tendré toda la que quiera. Si no está en mi tienda habitual (iTunes en mi caso), pues encontraré otra tienda, digital o física, donde comprar lo que busco. En Spotify, dependo de los acuerdos con discográficas (que no siempre acaban bien), y en Grooveshark de que no haya denuncias de retirada de contenido.

La cosa es simple: no quiero limitarme a lo que me ofrezca una empresa. Si opto por el streaming de una empresa sólo puedo escuchar lo que tengan ellos. Si opto por la música local, escucho la música que compre en iTunes, en Zune, en la tienda de mi barrio o en el disco que tengo perdido en mi casa.

Mi música es mía, y la quiero clasificar como yo quiera

Títulos largos en Spotify ¿En serio todo eso detrás del título es necesario?

Una de las cosas que me fastidia de servicios como Spotify es que no puedes cambiar ni títulos, ni artistas, ni álbumes. Normalmente no pasa nada, pero hay veces que esto me saca de quicio. Cosas como poner que es un directo, una remasterización o la colaboración de nosequé músico en el título de la canción no hacen más que molestarme. En mi música local, lo cambio y ya. En streaming, esto es imposible.

Algo parecido ocurre cuando escucho música clásica. Tengo la manía de poner en el campo de artista el compositor y no el intérprete, porque me da más información. Igual que antes, en streaming me resulta imposible.

Y estoy seguro que no soy el único al que le gusta clasificar la música a su modo. Algunos prefieren cambiar el género de canciones porque creen que el tienen está mal puesto. Otros ponen comentarios en las etiquetas de la música, o las clasfican con estrellitas. El problema cuando escuchas en streaming es que las canciones no son tuyas, así que no las puedes cambiar.

Quiero que mi música siga ahí cuando Spotify (o el que sea) cierre o cambie de idea

Zune Music Mi música siempre seguirá ahí, aunque los sitios donde la compro desaparezcan.

Como decía arriba, cuando escuchas música en streaming los archivos no te pertenecen. Son de la empresa. Si un día Spotify (por poner un ejemplo) cierra, tú te quedas sin música, sin listas, calificaciones ni nada. Cero.

Y no hace falta irnos hasta estos extremos. Hace poco, Spotify decidió cambiar las condiciones de las cuentas gratuitas de forma que sólo puedes escuchar 5 veces una canción, lo que limita muchísimo la experiencia. Las opciones eran dos: o buscarte otro servicio y mudar todas tus listas, o pagar para seguir escuchando música normalmente.

Yo no quiero tener que elegir. No quiero tener que depender de que una empresa le sea rentable o no el servicio que me está dando. Quiero tener la seguridad de que si veo el MP3 en mi ordenador, estará siempre ahí.

La nube, para sincronizar mis archivos como mucho

Google Music Google Music (ahora Play) viene muy bien como copia de seguridad.

Estas son las principales razones que tengo para preferir la música en local, aunque hay más: no hago tanto consumo de Internet, no dependo de una conexión, elijo el reproductor que más me guste, puedo pasar música a amigos, grabarla en un USB para escucharla en cualquier lado…

Y los problemas que puede tener la música local tienen fácil solución, al menos para mí. No necesito tenerlo en cualquier ordenador que use: está en mi portátil, mi sobremesa y mi móvil, suficiente para llevármela a cualquier sitio al que vaya. Y tampoco me preocupo por si se borra todo: aparte de las copias en cada uno de los cacharros que decía, tengo una copia de seguridad en un disco externo y en Google Music.

Que, de hecho, es para lo único que uso la nube en relación con la música. Me pareció bien tener una copia automática en Internet por si acaso, y como Google Music no molesta mucho ahí está por si algún día pasa algo. Para lo demás, mi música toda en local.

Imagen | Philippe Put

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