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Hace algunas semanas, un conocido establecimiento de un popular centro comercial de mi localidad ardió en llamas. Curiosamente, de esta noticia no me enteré por los medios tradicionales, sino por un retweet que hizo uno de mis contactos. Como acababa de suceder, mi primer instinto fue recurrir a las ediciones locales de varios diarios digitales. Algunos ni recogían la noticia todavía. Otros sí que se hacían eco de ella, pero en apenas un par de líneas sin precisar cuál estaba siendo la magnitud del incendio y si había heridos.

Entonces se me ocurrió algo distinto: utilizar el buscador de Twitter con el nombre del restaurante afectado. Bingo. No sólo mucha gente estaba twitteando en directo desde el lugar lo que estaba ocurriendo, sino que había fotografías que dejaban entender que no era nada grave afortunadamente. Los usuarios de Twitter que estaban allí presentes estaban contando todo lo que estaba ocurriendo paso a paso: algunos desde dentro diciendo que les habían desalojado, otros desde el parking contando el número de camiones de bomberos desplazados, etc.

¿Y a qué viene esta anécdota? Muy sencillo: la defensora del lector del diario New York Times ha reconocido que lo primero que hace cada día para informarse es abrir su cuenta de Twitter. Luego recurre a otras fuentes tradicionales de información, pero no deja de llamar la atención que una periodista de uno de los medios más importantes reconozca que primero acude a una red social para ver qué está comentando la gente, y después ya sigue con su ronda habitual por otros periódicos.

De red de microblogging a medio de comunicación

A esta periodista no le falta razón. En muchas ocasiones, con sólo un vistazo a los trending topics del día podemos hacernos una idea de si ha ocurrido algo importante que deberíamos saber. Vale que entre los TT se cuela mucha información intrascendente, pero suelen ser un buen indicador. A fin de cuentas, si sucede algo en un determinado lugar, es frecuente ver su nombre entre estos temas más comentados. Así sucede normalmente con las noticias más relevantes.

Otra ventaja de Twitter es la inmediatez. El ejemplo perfecto lo tenéis a comienzo de este post: cuando los medios tradicionales aún no habían conseguido trasladar a nadie al lugar donde se estaba produciendo el incendio, decenas de usuarios que estaban allí ya habían publicado material suficiente como para hacerse a la idea de lo que estaba pasando. Para el periódico local, era un incendio en un establecimiento, sin más datos. En Twitter ya se sabía qué lugar era el afectado y hasta había fotos del mismo.

Desde Twitter son conscientes del gran potencial que tiene su red social en este aspecto. Mientras que en las primeras versiones de la plataforma te animaban a escribir con un “¿Qué estás haciendo?”, pronto esto cambió a “¿Qué está pasando?”. Ahora mismo ya no utilizan ninguna de estas versiones, pero está claro cuál fue el motivo del cambio: la gente en Twitter no sólo publica cosas sobre sí mismo, sino que también lo utilizan para hacer saber a los demás lo que está pasando a su alrededor.

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Por qué no deberíamos confiar sólo en Twitter

Entonces, si tenemos en cuenta lo que hemos hablado hasta ahora, parecería lógico pensar que basta con entrar a Twitter para estar informados de todo lo que sucede. Por desgracia, nada más lejos de la realidad. En el pasado ya os hablamos de cómo, en muchas ocasiones, existen bulos que a través de Twitter se van amplificando hasta que todo el mundo parece creérselos. En Twitter no existe un filtro de información. Cualquiera puede publicar lo que le venga en gana, sea cierto o no.

También es interesante destacar que en muchos casos las noticias que llegan al usuario a través de la red social dependen de su entorno. Esto tiene sus puntos buenos: la información que te llega es la más relevante a tus intereses. Por ejemplo, yo suelo seguir a gente que habla de series de televisión y de social media. ¿Conclusión? En la mayoría de ocasiones las noticias que leo en Twitter son relacionadas con alguno de estos dos temas.

Sin embargo, esto también juega en nuestra contra: ¿qué ocurre si en otra parte del mundo sucede algo que mi entorno no twittea? Pues que si sólo se recurre a Twitter como fuente de información, nos lo perdemos. Por ejemplo, hoy El Mundo recoge que el presidente checho recibió un disparo, algo que en mi timeline de Twitter no ha aparecido en ningún momento. ¿Es relevante para mí? No especialmente, pero demuestra que para estar informados de lo que pasa en el mundo no se puede confiar tan sólo en una fuente.

Twitter, un complemento más

Entonces, ¿podemos recurrir a Twitter para informarnos de primera mano? Sin duda. ¿Y si queremos conocer más detalles sobre algo que acaba de ocurrir? El buscador de Twitter es una buena opción, como está demostrado. Pero quedarse tan sólo dentro de la red social y pretender estar informado de todo es un gran error. Twitter es un gran complemento, pero como fuente única de información tiene varios puntos débiles. ¿Y tú? ¿Recurres a Twitter para enterarte de las últimas noticias?

Imagen | Keiya
En Genbeta Social Media | El caso #PrayForPortugal y las razones por las que no se debería confiar ciegamente en Twitter

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