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Una sola orden judicial le bastó al FBI para acceder a ocho mil ordenadores en 120 países

Una sola orden judicial le bastó al FBI para acceder a ocho mil ordenadores en 120 países
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En enero de este año el FBI llevó a cabo una operación contra los usuarios de una web de pornografía infantil en la Dark Web, utilizando un método sin precedentes hasta ese momento: un elemento de malware colocado en el servidor que les permitía obtener las direcciones IP de quienes visitaban la web.

Según informaron en Motherboard en su momento, este sistema permitió al FBI hackear más de un millar de ordenadores, pero la cosa no quedó ahí. Ahora, la transcripción de una audiencia probatoria en un caso relacionado con éste ha descubierto que en realidad el FBI fue mucho más allá.

Según dicha información, el FBI llegó a hackear más de ocho mil ordenadores en 120 países de todo el mundo, y todo ello con una sola orden judicial. "Nunca, en toda la historia de nuestra nación, hemos visto una orden judicial con un alcance tan extenso", afirma Colin Fierman, abogado defensor de algunos de los acusados en este caso.

Este hackeo masivo comenzó a raíz de la investigación que el FBI inició acerca de la web de pornografía infantil Playpen en la Dark Web. La agencia se apropió de la página, pero en lugar de cerrarla, decidió usarla como "cebo" para detener a más gente implicada. Para ello, la colocaron en un servidor del gobierno durante 15 días, pero aun así fueron incapaces de obtener las verdaderas direcciones IP de sus usuarios, puesto que éstos se conectaban vía Tor.

Fue entonces cuando el FBI decidió recurrir a medios más agresivos, e instaló un elemento de malware en el servidor que entraba dentro del ordenador de cualquier persona que visitara ciertos hilos de pornografía infantil en Playpen, y enviaba su dirección IP directamente al FBI. Así fue como se hicieron con miles de direcciones (hasta 8.000, según los últimos datos) en al menos 120 países de todo el mundo.

El hecho de que un solo magistrado pueda autorizar al FBI a hackear a ocho mil personas en 120 países es simplemente aterrador", ha comentado Christopher Soghoian, de la American Civil Liberties Union.

Con actuaciones como ésta lo cierto es que se abre un peligroso precedente. Por una parte, puede llegarse a entender que en casos tan graves como los de pornografía infantil sea necesario aplicar medidas drásticas. Por otro lado, hay que sopesar el grado de libertad de actuación que se les da a las agencias de información del gobierno, y hasta dónde pueden llegar éstas para hacer cumplir la ley, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

La cosa, además, no parece que vaya por buen camino. Todo apunta a que en pocas semanas se harán efectivos unos cambios legales que podrían permitir que los jueces norteamericanos autoricen el hackeo de ordenadores en masa, sin importar su ubicación en el mundo - es decir, tal y como ha sucedido con el caso Playpen -, y usar este método en casos de todo tipo, no sólo de pornografía infantil.

Vía | Motherboard
En Genbeta | Así de fácil me ha resultado entrar en la Darknet y encontrar cuentas robadas de casi todo

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