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Esto es lo que cuesta saltarse la "censura" en Internet
A fondo

Esto es lo que cuesta saltarse la "censura" en Internet

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El concepto "censura" nos parece una cosa del pasado, o como mucho, de países con regímenes totalitarios donde sus ciudadanos no pueden expresarse libremente por temor a represalias. Pero aunque nos parezca algo extraño y lejano, lo cierto es que en algo tan cercano y cotidiano para nosotros como es Internet también hay censura... y mucha.

Depende de en qué países te conectes, qué tipo de tecnología uses (sin ir más lejos, un simple VPN) o qué actividades realices, puedes encontrarte no sólo con contenido que ha sido censurado, sino también recibir la desagradable sorpresa de que tienes que pagar una multa desorbitada por el simple hecho de haber intentado acceder a un contenido bloqueado en tu territorio.

Al menos esto es lo que The Next Web reportó el pasado mes de septiembre, después de que el presidente de los Emiratos Árabes Unidos promulgara una nueva ley federal que prohibía el uso de VPN en el país para cualquier tipo de "delito digital" (y dentro de este concepto entraba algo que muchos hemos hecho en alguna ocasión: enmascarar la dirección IP para acceder a contenido online bloqueado geográficamente).

La ley recoge explícitamente que el uso de tecnologías que permitan usar direcciones IP fraudulentas con el propósito de cometer un delito o prevenir su descubrimiento puede llevar a penas de cárcel y a una multa que podría elevarse hasta el medio millón de dólares.

Esta restricción, además, no es el único tipo de censura digital que deben soportar los ciudadanos de Emiratos Árabes Unidos. Los servicios de llamadas de voz sobre IP como Skype o WhatsApp también están bloqueados en su mayoría, excepto unos pocos permitidos por las compañías de telecomunicaciones y que son además bastante más caros.

Este bloqueo afecta a un amplio porcentaje de la población que vive fuera del país, y cuyos familiares se veían obligados a enmascarar su verdadera dirección IP para poder comunicarse con sus seres queridos sin dejarse una fortuna en ello.

La censura en Internet es una realidad

El caso de Emiratos Árabes Unidos no es ni mucho menos una anécdota, ni el único en su especie. Probablemente el caso de censura en Internet que más suene es el de China, una nación conocida por su hermetismo a todos los niveles - online, también-.

China dispone del llamado Proyecto Escudo Dorado, una especie de enorme cortafuegos destinado a controlar todos los movimientos en Internet de los ciudadanos chino, así como a bloquear el acceso a determinadas páginas web como pueden ser Google, Facebook o Twitter.

Lógicamente, los internautas en China han intentado saltarse la protección de este celoso cortafuegos de varias formas, entre ellas usando herramientas VPN. Sin embargo el invento les ha durado poco, ya que el gobierno también ha bloqueado las VPN más utilizadas del país.

De hecho, la situación no ha hecho más que ir a peor, con una nueva ley de seguridad cibernética aprobada recientemente por el gobierno chino y que le da todavía más poder para controlar Internet, bloquear contenido y espiar los movimientos de los internautas, hasta el extremo de afectar al comercio internacional y a la expansión de empresas de tecnología en Asia.

Y no es para tomárselo a broma. Por ejemplo, un mensaje difamatorio publicado en Internet en China que se reenvíe más de 500 veces puede meter a su autor en la cárcel durante tres años. Tanto Aministía Internacional como Reporteros sin Fronteras denuncian que China tiene el mayor número de ciberdisidentes encarcelados del mundo. Precisamente esta es la razón principal que explica los esfuerzos del gobierno chino por controlar Internet en su país: controlar también las opiniones críticas y las posibles revueltas sociales que podrían organizarse mediante servicios de mensajería, chats y redes sociales.

China

Otro caso grave de censura en Internet es el de Irán, que además tiene cierta ironía. Desde la llegada del nuevo presidente Hassan Rouhani en 2013, las redes sociales han jugado un papel muy importante en la estrategia de medios del gobierno... pero páginas web como Facebook o Twitter siguen bloqueadas en todo el país.

Así, mientras el presidente de Irán tiene una cuenta oficial de Twitter donde va comentando todas las actividades de su gobierno, los ciudadanos de su propio país no pueden leer lo que escribe - a menos que usen una VPN, cosa que un gran porcentaje de ellos hace-.

De hecho, esta es la explicación detrás de los 23 millones de usuarios de Telegram en Irán, o los entre 12 y 17 millones de iraníes que usan Facebook. En líneas generales, parece que el uso de utilidades para saltarse el bloqueo de Internet no preocupa en exceso al gobierno, y aunque sí que existen castigos oficiales por hacerlo (entre 91 días y un año en prisión), los casos de detenciones son extremadamente raros. El verdadero riesgo no es tanto usar Twitter, por ejemplo, aunque sea con VPN, sino hacerlo para difundir mensajes que "no gusten" al gobierno.

El ránking de la vergüenza

China e Irán son los dos países con la puntuación más alta (88 y 87 respectivamente) en el último informe sobre libertad en Internet elaborado por Freedom House, donde el 100 indica la peor puntuación posible en cuanto a censura online.

Freedom House es una organización independiente dedicada a la defensa y expansión de la libertad y la democracia en todo el mundo dentro de diversas áreas, entre las que se incluye Internet.

Desde hace seis años, la entidad elabora un informe anual con la lista de países donde se ejerce la censura online sistemáticamente, analizando los obstáculos al acceso a Internet, el bloqueo de contenidos y la violación de los derechos del usuario, y dándole a cada país una nota final.

Los cinco primeros clasificados del informe más reciente, con fecha de 2015, han sido, por este orden, China, Siria, Cuba, Vietnam y Baréin. En ellos se censuran sistemáticamente temas como la crítica a autoridades, la oposición política, los asuntos relacionados con la comunidad LGTB y otros.

El informe recoge asimismo otros puntos interesantes, como el hecho de que la libertad online lleva cinco años en declive, que cada vez más gobiernos censuran información, aprueban leyes de vigilancia, criminalizan el uso del cifrado o llegan incluso a encarcelar a gente que comparte información online sobre política o religión.

Freedom House

¿Es ilegal usar VPN?

Llegados a este punto, uno no puede evitar preguntarse si usar una VPN es ilegal en sí mismo. La respuesta, como para muchas otras cosas, es... depende. Depende del país donde lo uses, y en muchos casos, depende también de para qué lo uses.

Cuando se usan para un propósito legal, las VPN no se consideran ilegales en la mayoría de países. Navegar con una dirección IP que no es la tuya de verdad no es un delito, a menos, claro está, que lo hagas para hacer algún tipo de actividad ilegal - en cuyo caso sí que estás cometiendo un delito-.

De hecho, muchas VPN ya avisan sobre ciertas actividades que no deben realizarse mientras se usa su herramienta, tales como timos o estafas online, hackeo de sitios web o pornografía infantil.

Por otro lado, como hemos visto antes, en los países donde se ejerce un férreo control de Internet el uso de VPN puede estar parcialmente restringido o incluso totalmente prohibido, sin tener en cuenta la actividad que se realice con este tipo de software.

Pero aunque no estemos cometiendo delitos graves como robos o estafas, hay que recordar que uno de los usos más populares de la tecnología VPN es el de saltarse las restricciones geográficas de proveedores de contenido en streaming tales como Netflix. En esos casos, y aunque uno ya esté pagando una cuota por el servicio, usar una VPN para acceder a material bloqueado en nuestro país es ilegal, y por tanto sancionable, aunque sea simplemente desde el punto de que no estás respetando el acuerdo y los términos de uso firmados con el proveedor de contenidos.

En Australia, por ejemplo, y de acuerdo con el Copyright Act del país, esta actividad podría acarrear una multa de más de diez mil dólares, así como la posibilidad de enfrentarse a acciones legales por parte de la empresa afectada.

Netflix

Siguiendo con el ejemplo de Netflix, éstos anunciaron en enero de este año que empezarían a bloquear este tipo de prácticas, y durante los últimos meses se han puesto muy estrictos con su propósito, hasta el punto que algunas herramientas de VPN han tirado la toalla.

La situación en España

Después de comentar la situación en China, Irán, Australia y otros países, cabe preguntarse cuál es la situación al respecto en España. Para ello hemos contactado con Javier Prenafeta, abogado especialista en derecho tecnológico y socio del despacho Abanlex, que nos ha sacado de dudas:

Bajo mi punto de vista, con carácter general no es ilegal el uso de una VPN ni, en general, cualquier dispositivo o aplicación que oculte la dirección IP de una conexión o incluso cifre las comunicaciones. La Constitución Española protege el secreto de las comunicaciones y además la propia Ley General de Telecomunicaciones establece que se podrá utilizar el cifrado como mecanismo para garantizar la seguridad de la información.

Lógicamente, la excepción al uso de este cifrado sería si por ejemplo, por orden judicial, se nos exigiera que entregáramos las claves de cifrado, igual que los proveedores de acceso a Internet se ven obligados a facilitar direcciones IP en caso de investigaciones judiciales.

Según Prenafeta, pues, "no hay ninguna norma que exija que la navegación tenga que ser transparente y no se puedan ocultar los datos", y además, el Código Penal vigente no incluye ninguna conducta que pudiera encajar en el uso de estas tecnologías para ocultar la verdadera IP. De hecho, según nos explica el abogado, "lo más parecido sería al acceso a sistemas informáticos sin autorización, pero para que sea delito debe ser siempre vulnerando medidas de seguridad".

En ese sentido, restringir direcciones IP para bloquear el contenido por región puede no ser considerado una medida de seguridad por sí misma, con lo que no se estaría cometiendo delito alguno al saltarse dicho bloqueo.

Por otro lado, y volviendo al ejemplo que mencionábamos antes sobre el acceso a Netflix, Prenafeta puntualiza: "Si las condiciones de un servicio exigen que el usuario sea residente en un determinado país, y falseando la IP engañamos al sistema, estamos incumpliendo las condiciones de un contrato". A raíz de esto al usuario se le podrían exigir responsabilidades, dado que estaría quebrantando el acuerdo firmado por ambas partes.

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