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http://arfues.net/2013/01/13/benvinguts-a-la-guerra-del-copyright/

La muerte de Aaron Swartz, ha motivado toda una corriente de reconocimiento a su encomiable colaboración personal por hacer una red mejor y difundir el conocimiento libre. Entre sus méritos más destacados, las especificaciones del RSS, buena parte del código de Reddit, el código del lenguaje de escritura Markdown y su inestimable presencia y apoyo en las especificaciones de la licencia Creative Commons, junto con Larry Lessig.

Ayer mismo, como forma de tributo y protesta contra los que trataran de impedir la liberación de documentación universitaria, la incitativa a partir del hashtag, #PDFtribute, consiguió que destacados miembros de la comunidad académica, pusieran a libre disposición materiales propios. Así, el conocimiento del caso ha conseguido remover conciencias y poner en cuestión cómo se gestiona el conocimiento y qué sentido tiene, cerrarlo o tratar de atesorarlo.

El propio Swartz, había elaborado un Script Pyton, para acceder a JSTOR y el archivo de documentación del MIT, repositorios universitarios por los que, aún en nuestros tiempos, hay los que hay que pagar una incomprensible y económicamente limitante suscripción para acceder a materiales que son públicos. Seguidamente había liberado el repositorio completo, compuesto por más de cinco millones de documentos, para su libre acceso, en un archivo torrent de más de 35 Gb. Esto llevó a que tanto JSTOR como el MIT, le demandaran.

Anteriormente, había llevado adelante una iniciativa denominada RECAP, que consistía en un repositorio libre con toda la jurisprudencia de los Estados Unidos, como alternativa al sistema de pago existente, PACER. En este sentido, debemos señalar que la información era, en cualquier caso libre, aunque a algunos elementos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, pareció resultarles de difícil digestión dicha forma de acceso a datos judiciales.

El trasfondo del asunto nos lleva a cuestionarnos por qué un joven, de apenas 26 años, tan querido en el medio, ha terminado siendo empujado a la depresión y finalmente al suicidio. El mérito hay que buscarlo en el Departamento de Justicia estadounidense y la fabulosa desproporción de las medidas contra Aaron, al que pedían cincuenta millones de dólares y otros cincuenta años de cárcel, por la comentada liberación de datos.

La propia familia de Swartz, apunta a que el desmedido acoso judicial al que había sido sometido Aaron, terminó por pasar factura, después de agotar sus recursos económicos y arrastrarlo a una depresión producto de una impotencia frente a un sistema completamente injusto, al servicio de unos intereses cuando menos espurios.

La respuesta de ciertos sectores, de compromiso más activo en la red, ha pasado por una acción más contundente, como es el caso de miembros de Anonymous que han hackeado la web del MIT, que, a diferencia de JSTOR, no había retirado aún la demanda, sirviendo de excusa para mantener un proceso judicial lamentable en todos los sentidos. En cualquier caso, toda la web comprometida con la cultura libre ha recogido su opinión y su reconocimiento, dejando en muy mala posición al MIT, que ahora parece querer lavar su imagen pública con una supuesta investigación interna.

Como señalábamos en el título de este artículo. ¿cuál es el fin de esta presión contra Aaron Swartz?. Tal vez por su comportamiento herético, en una nación en la que tan fácilmente se confunde la libertad de expresión con la libertad de expresión comercial, donde la gran empresa y sus secuaces ejercen un poder desmedido no contra la delincuencia “real” sino contra los que cuestionan las bases de su poder y su negocio, la presencia de individuos como Aaron, resulte especialmente molesta. Tal vez buscar el eslabón más débil de la red de libertades colectivas que se está tejiendo en internet y usarlo como aviso a navegantes sea la intención.

De cualquier forma, todo este lamentable caso, ha traído a primer plano esa guerra soterrada entre los que ven como sospechosa permanente la libertad de la red de redes y los que defienden, por contra, una cultura libre. El conocer quien es quien en este caso, está cada vez arrastrando a más gente a posicionarse y desde luego, los que están al otro lado, por mucho poder que acumulen, son muy pocos. Cada vez menos.

Foto | Wikipedia

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