
No hace falta ser un experto para ver que los bancos, debido a la crisis económica y a nivel global, son las instituciones más odiadas ahora mismo. Nuestras finanzas personales y profesionales dependen de ellos, y el sistema con el que sobreviven es, como poco, injusto. Pero no vamos a ponernos a debatir acerca de cómo resolver la crisis, sino de cómo estos bancos se han quedado estancados en el siglo XX. ¿Cómo pueden aprovechar esos bancos lo mejor que nos trae la tecnología actual?
Las iniciativas de Simple y GoBank nos lo dejan bastante claro: la forma con la que interactuamos con nuestros bancos tiene que cambiar. En nuestro país ya hay algunos primeros pasos, con bancos como ING o el Santander con unas aplicaciones móviles muy cuidadas y con una experiencia de usuario decente. Pero si nos ponemos a pensar en alguna entidad financiera que aproveche la web eficazmente, no nos viene a la cabeza ningún nombre.

¿Qué tiene que tener un banco para que alguien que haya abrazado el tablet y el móvil se sorprenda genuinamente? Muchos lo considerarán un sueño imposible, pero ahí va:
Si me proponéis pensar en qué banco de España puede implantar todo esto, no se me ocurre ninguno. Ya lo he dicho antes, creo que hay más probabilidades de que me toque la lotería que no que un banco piense de esta forma. Pero el 2013 deja un camino abierto a otras compañías, gracias a que los sistemas de pago móvil empiezan a esparcirse por el mundo.
Square es ya la empresa pionera que lo está impulsando: pagar con el móvil. NFC, lector o usando una red inalámbrica, da igual el método; pero lo que todos los sistemas que impulsan algunas empresas tecnológicas es el uso del móvil como dispositivo de pago. ¿Y qué sistemas operativos son los más presentes en los móviles de hoy en día? iOS y Android. ¿Y qué empresas son las que controlan esos sistemas operativos? Apple y Google.
Google ya tiene su propio sistema de pagos, con el que por cierto he pagado más de una vez y lo encuentro más sencillo incluso que PayPal: Google Wallet. Apple no cuenta con ningún servicio de pagos propiamente dicho, pero es cuestión de tiempo que aproveche esas 500 millones de tarjetas de crédito registradas y activas en sus cuentas de usuario. iTunes puede convertirse en un puente de pagos impresionante a medio o largo plazo.

La crisis y la falta de innovación de los bancos tradicionales pasará factura, y el 2013 es un escenario perfecto para que alguien dé un salto adelante en este mercado. Quién sabe, a lo mejor alguna de las grandes adquisiciones de las que oiremos en el futuro sea de alguna compañía tecnológica comprando una caja. O alguna compañía lanzando un banco a lo pepephone viendo cómo han calado las operadoras virtuales. Todo es ver cómo quiere el usuario pagar su café a partir de ahora.
Imágenes | Santiago Samaniego y Sara
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