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Snowden

Filtrar documentos clasificados de la NSA y otras agencias de inteligencia tiene su precio, y si no que se lo digan a Edward Snowden. El informático que nos descubrió PRISM y que llevaba alojado en Hong Kong desde entonces ha decidido tomar un avión con destino a Rusia. ¿El objetivo final? Mientras escribo estas líneas no está claro, pero todo parece indicar que podría ser Ecuador tras anunciar este país una petición de asilo por parte de Snowden.

La noticia llega después de que, durante el día de ayer, el Gobierno de EEUU solicitara formalmente a Hong Kong la extradición de Snowden para ser juzgado por delitos de espionaje, robo y transferencia de propiedad del Gobierno. A pesar de ello, en los medios siguen (y parece que seguirán) apareciendo documentos que confirman la vigilancia electrónica y telefónica intensiva que realizan algunas agencias.

Con el cambio de localización también aparecen nuevos “actores” en escena: Wikileaks reconoce haber ayudado a Snowden a planificar su viaje y lo que vendrá después. Baltasar Garzón, antiguo magistrado de la Audiencia Nacional en España y actualmente cabeza visible del equipo legal de Wikileaks, así lo ha hecho saber en un comunicado oficial. No es casualidad que Ecuador parezca ser el destino elegido, ya que este país concedió a Julian Assange (Wikileaks) asilo diplomático en su Embajada de Londres hace casi un año.

PRISM sólo era el principio

Snowden saltó a la fama por PRISM. Este programa secreto de la NSA llegó a las portadas de medio mundo y el informático decidió dar la cara desde el principio. Las acusaciones salpicaron a numerosas empresas tecnológicas de primer nivel, que se apresuraron a desmentir, en cierta medida y con alguna evasiva), las acusaciones que se les hacía en los documentos filtrados.

Pero desde entonces no han parado de llegarnos más noticias y ejemplos del supuesto espionaje electrónico que algunas agencias realizan sistemáticamente. Por ejemplo, supimos que UK espió a los asistentes a la conferencia del G20 en 2009. Hace un par de días también saltó la noticia de que la misma agencia británica, en colaboración con la NSA, “pinchaba” los cables globales de telecomunicaciones para tener acceso directo y sin límites a la información que pasa a través de ellos.

Pero éstas no han sido las únicas filtraciones (aquí podéis ver una lista casi completa, con acusaciones de ciberataques de EEUU, vigilancia de redes teléfonicas y alguna cosa más) y seguramente no serán las últimas. Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian al que Snowden entregó la información, reconoce que tienen en su poder “miles” de documentos. “Van a publicarse muchos más”, anunció el periodista.

Las autoridades estadounidenses son conscientes de ello y llevan días analizando a qué documentos puede haber tenido acceso Snowden. Incluso han reconocido cómo consiguió sacar la información de una de sus oficinas en Hawaii: en un simple lápiz USB. Lo que no está muy claro es cómo el antiguo analista privado consiguió acceso a algunos documentos que, en teoría, deberían haber sido confidenciales también para él. A pesar de las incógnitas del caso, algo parece claro: las agencias de inteligencia van a tener unos meses complicados por delante.

En Genbeta | PRISM

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