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especial mudandonos a la nube

Hemos llegado un punto, a día de hoy, en el que la nube está entre nosotros de forma definitiva e irreversible. Hace no mucho tiempo que no conocíamos otro servicio que no fuera Dropbox, y ahora hay tantos que nos cuesta decidirse. Y lo más interesante es que para un usuario normal esta nube se puede exprimir para dejar de depender casi totalmente del almacenamiento local.

Por ese motivo vamos a empezar en Genbeta un especial con el que contaremos métodos, consejos y técnicas para mudarnos a la nube y tener todos nuestros archivos siempre disponible y desde cualquier tipo de dispositivo. De esta forma todos nuestros ordenadores, móviles y tabletas cobran otra raison d’ètre: pasan de ser las máquinas que todos conocemos a ser meros terminales para visualizar la información que tenemos en internet.

No basta con subir archivos: detalles previos a tener en cuenta

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Antes de empezar, y sirviendo como introducción, tratemos algunos puntos muy importantes:

  • Queremos almacenar archivos legales en servicios legales. Es decir: no hablaremos hacia cómo subir ese MKV de 13 GB de una película que te has bajado mediante las redes P2P. Además de ser algo absurdo, desaprovecharíamos el espacio que nos ofrecen las carpetas en la nube.
  • Trabajar en la nube requiere una conexión de datos de alta velocidad. Vamos a subir grandes cantidades de datos a servidores de internet y además editaremos esos archivos desde ahí, y para que la experiencia de usuario sea la correcta necesitaremos un buen ancho de banda sobretodo de subida más que de bajada. En mi caso personal tengo 1 MB de subida, lo que más o menos me permite subir 3-4 GB de datos en una noche.
  • Mucho cuidado: la nube no sirve como copia de seguridad. Trasladar todos los archivos a la nube no implica, bajo ningún concepto, librarse de la responsabilidad sobre ellos. Hay que hacer copias de seguridad locales, idealmente dos y por supuesto en discos duros separados.

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Iremos tratando este especial con una entrada para cada tipo de archivo, ya que como vimos hace unas semanas podemos elegir el mejor servicio en la nube dependiendo de lo que queremos guardar en él. Imágenes, vídeos, documentos, libros, notas y recordatorios… cada tipo de información se exprime mejor en un servicio que en otro. La clave será, una vez más, que podamos tener esos datos a mano donde sea, cómo sea y cuando sea. Y de paso, aprender a usar esos archivos y servicios de forma más eficiente.

No sólo se trata de subir archivos: se trata de aprender a usarlos mejor
Además, pasar a gestionar nuestros datos desde la nube vuelve a hacer que tengamos muy en cuenta una cosa: el espacio. A menos que estemos dispuestos a pagar una cuota mensual o anual para confiar en un sólo servicio (que tampoco es mala idea, pero nos enfocaremos a ver qué podemos hacer sin la necesidad de pagar nada), vamos a tener limitaciones de espacio importantes, usualmente de 5 GB como tope.

Podemos tomarnos esto como una mala noticia, o como una motivación para organizar nuestros datos adecuadamente abandonando el diógenes digital que tanto nos afecta y ver que unos pocos GB son más que suficiente para guardar nuestro día a día a buen recaudo. Si os animáis, despegaremos cuanto antes.

Imágenes | Karin Dalziel, Bagsgroove e Irene Grassi

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