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Oda al MP3, 24 años del formato que lo cambió todo
A fondo

Oda al MP3, 24 años del formato que lo cambió todo

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Hace 24 años que nació el formato que cambió la forma de escuchar música para usuarios y melómanos de todo el mundo. Nos estamos refiriendo al MP3, "culpable" de que llegase la "era Napster", de que los usuarios empezasen a compartir música en formatos digitales y, en última instancia, del advenimiento de las plataformas de streaming.

Hace poco que se certificaba el adiós a las patentes del MP3, que ya no será un formato propietario. Al parecer, la fundación alemana propietaria de la patente y las licencias del formato las va a anadonar por completo, lo que nos ha llevado a querer repasar la historia del formato.

La fundación en cuestión es el Fraunhofer Institute for Integrated Circuits, que decía lo siguiente en un comunicado de prensa al respecto:

El 23 de abril de 2017, el programa de licencias de mp3 de Technicolor para ciertas patentes y software de Technicolor y Fraunhofer IIS relacionados con el mp3 ha expirado

Y aunque los usuarios seguirán usando archivos MP3 (más ahora que es totalmente libre), y el movimiento es simbólico para dar paso a formatos superiores, este formato ha sido la introducción de varias generaciones de usuarios en el nuevo concepto de música portátil o de cómo escuchar música en un ordenador.

Historia del MP3

Se puede considerar al alemán Karlheinz Brandenburg como "padre" del MP3, aunque él se siente incómodo con esa denominación. Brandenburg era parte del grupo que le dio al archivo su nombre, el Moving Pictures Experts Group (MPEG). Este grupo prestó su nombre al proceso de codificación digital por la que el audio y el vídeo se comprimen en archivos pequeños fáciles de transferir.

Ese proceso (llamado MPEG Audio Layer III) y el archivo resultante (el MP3) está en todas partes hoy, pero su desarrollo no fue fácil. Además, antes de llegar al MP3, soportes de audio como las cintas DCC ya habían jugado con otros procesos de tratamiento del sonido. Estas cintas, en concreto, comprimían el audio mediante MPEG Audio Layer I (MP1).

Los primeros años

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La historia del MP3 arranca en 1982 según NPR, año en el que Brandenburg empieza a participar en el proceso de creación del proceso y del archivo. En aquel año, su tutor de la tesis doctoral que estaba desarrollando quería patentar un proceso de transferir datos que, en ese momento, era imposible, así que le pidió ayuda.

Lo que se pretendía patentar era una manera de hacer que las líneas telefónicas pudieran usarse para transmitir música, algo que desde la Oficina de Patentes germana consideraban que no podía hacerse. No sería hasta 1986 que se conseguiría algún progreso, cuando en la Universidad de Ilmenau (donde hoy en día Brandenburg ejerce como profesor) consiguieron mejores ordenadores y mejores posibilidades de experimentar con música en ellos.

Y aun así, hubo de pasar un tiempo hasta que se consiguió perfeccionar el proceso. En las primeras etapas de la codificación se podía filtrar una señal en capas de sonido, que después se podían guardar o descartar dependiendo de su significado relativo. Este sistema era, en palabras de Brandenburg, "muy estructurado e inflexible". Para ello, se propuso uno nuevo que se aprovechaba de las limitaciones del oído humano.

El sistema crece y madura

En 1988 mismo año se convoca a un equipo internacional de parte de la International Organization for Standarization (ISO). La organización está buscándo estándares de codificación de audio. El equipo se llamó Moving Picture Experts Group (ya hemos hablado de ellos antes), y se les encargó la tarea de dar con él.

En ese mismo año se hacían las primeras pruebas del nuevo sistema. A través de varias pruebas realizadas pensaron que habían dado en el blanco, hasta que lo probaron con Tom's Diner de Suzanne Vega. Según Brandenburg todo sonaba relativamente bien, pero la voz de la artista "estaba totalmente destrozada". En palabras de Brandenburg:

En 1988, cuando pensé "vale, esto es casi perfecto, ya casi lo tenemos", escuché esta canción, la versión a capella de Tom's Diner de Suzanne Vega. El CD se llama Solitude Standing. La forma en la que está grabada (con Suzanne Vega en medio y un poco de ambiente y ningún instrumento más) era el peor escenario para el sistema que podíamos tener en 1988.

Estos fueron años de colaboración entre distintas instituciones. Brandenburg trabajó con Jim Johnston de AT&T en diferentes modelos psicoacústicos y de codificación de datos, intentando arreglar el sistema de compresión para salvar la voz de Suzanne Vega. Finalmente consiguieron que la voz no quedase destruída en el proceso de compresión, aunque aún hubo que trabajar algo más para que sonase "como en el CD".

El MP3 ha llegado

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1992 fue el año en el que la ISO incluyó al MP3 como una forma de codificar audio. Sin embargo, no fue hasta 1993 que el MP3 tuvo un nacimiento "formal" con la llegada del MPEG-1 Audio Layer III, con velocidades de muestreo de 32, 44.1 y 48 kHz. El sistema estaba ahí, y funcionaba. Había un problema: ¿dónde estaban los usuarios? De nuevo nos lo cuenta Brandenburg:

Tuvimos que buscar formas diferentes de comercializar nuestra tecnología. Tuvimos empresas como Telos Systems en Cleveland, que fueron los primeros en usar MPEG Audio Layer III para enviar sonido desde líneas RDSI a un lugar de grabación en un estudio de radio. De alguna manera seguíamos la idea original de mandar música a través de líneas telefónicas.

En 1994 tuvimos unas cuantas reuniones de estrategia interna en Erlangen, y discutimos qué hacer y alguien dijo: "tenemos una oportunidad de que MPEG Layer III se convierta en el estándar de audio de Internet", pero no creo que tuviésemos ni idea de lo que aquello significaba.

En 1995 llegaría el proceso MPEG-2 Audio Layer III, con velocidades de muestreo de 16, 22.05 y 24 kHz.

Entre 1994 y 1995, el profesor y sus compañeros identificaron Internet como una gran área de aplicación. Necesitaban un tipo de extensión de archivo, así que el 14 de julio de 1995 los archivos *.mp3 recibieron finalmente su nombre. En ese tiempo Internet, efectivamente, se convirtió en el hogar del MP3 y en la fuente de lo que el Fraunhofer Institute for Integrated Circuits esperaba que fuera un modelo de negocio que funcionase.

Funcionaría de la siguiente manera: Las herramientas de codificación serían caras, y las usarían grandes empresas. Por otro lado las de descodificación, que servirían para reproducir los archivos, serían muy baratas. Uno de los primeros programas para reproducir archivos MP3 que consiguió amplia distribución, según Brandenurg, fue nada más y nada menos que Winamp.

Winamp fue una de los primeros programas que reproducían MP3 con una distribución amplia

Hablando de Winamp, si Nullsoft (la empresa que empezó a desarrollarlo) nunca fue perseguida legalmente por el MPEG debido a asuntos de patentes fue porque, como medida tomada como principio, el organismo nunca perseguría a creadores de freeware. Sin embargo, Nullsoft acabó pagando con el tiempo una cantidad por usar la patente del MPEG.

Hacia 1997, el sistema de codificado del MPEG ya corría libre por Internet. La imaginación de los usuarios sobre sus posibilidades estaba bullendo, y antes del segundo cumpleaños del formato su tecnología ya se había "secuestrado" y se había adaptado para una base de usuarios muy, muy amplia.

Al parecer, un estudiante australiano compró el software de codificación en una web alemana con un número de tarjeta de crédito robado de Taiwán. Después, lo empaquetó y lo subió al servidor FTP de una universidad estadounidense. El paquete que lo contenía tenía un archivo readme donde se podía leer "este Freeware es cortesía de Fraunhofer". A día de hoy no se sabe la identidad de esta persona, nunca se la encontró.

Aquí podemos situar el principio de la guerra entre la industria musical y el MP3, así como las distintas disputas sobre propiedad intelectual, copyright, copias privadas y libre distribución de ideas y proyectos. Desde luego que para la industria musical fue una pesadilla, aunque desde hace ya un tiempo las cassettes y los discos de vinilo están ayudando a recuperar las ventas en formatos físicos.

El advenimiento de Napster y el P2P

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Napster se inventó en 1999, y en sus primeros días permitía transferir archivos del disco duro de un usuario a otro sin importar dónde estuviese cada uno. El mundo de la música no volvería a ser el mismo, con demandas muy sonadas de por medio y con una situación a la que no se había enfrentado nunca. Se convocó a otro grupo entre 1999 y 2000 para definir "métodos seguros y legales" para distribuir música por Internet, según Brandenburg:

Mi consejo fue que tenían que buscar un estándar técnico para conseguir interoperabilidad para todos estos servicios y reproductores MP3, y demás. Y... eso no ha cambiado. Claramente: si no conseguimos interoperabilidad para un formato seguro, entonces el único que sobrevivirá será el único que no tenga protección contra copia, y eso fue lo que pasó al final.

Sin embargo, y como ya todos sabemos, la muerte de Napster no acabó con la distribución de archivos MP3 en Internet. Otros como AudioGalaxy o Soulseek llegarían para ocupar su lugar, y durante mucho tiempo el MP3 fue el símbolo de toda la maldad humana concentrada en un formato de audio para la RIAA y organismos similares.

A finales de los años 90 del siglo pasado, el MP3 era "técnicamente el mejor sistema" de compresión de audio según Brandenburg, y al mismo tiempo estaba accesible a todo el mundo. A partir de aquí se convertiría en el estándar técnico que conocemos hoy en día, que se puede reproducir en casi todos los aparatos que sirven para escuchar música. Es más, si no fuera por el MP3 no existiría Spotify, ni ningún otro servicio de streaming musical.

¿Qué otros formatos además del MP3 existen?

Tal y como apuntaba nuestro compañero Javi Pastor en este artículo, el MP3 tiene alternativas conocidas, pero el formato no pierde fuerza. Y desde luego, ha sido el formato "lossy" (con pérdida de datos en la codificación) más popular de la historia, pero técnica y objetivamente hablando no ha sido el mejor.

Hay otros formatos frente a los que el MP3 se queda corto. Según lo publicado en Fossbytes, uno de ellos podría ser la familia de formatos AAC, que no hace necesario el pago de licencias para hacer streaming o distribuir contenidos en dicho formato. Este formato se ha popularizado enormemente, y es usado por los dispositivos y servicios de Apple, pero también está muy aprovechado por Google tanto en su plataforma Android como en YouTube.

Otra alternativa interesante es el formato libre OGG Vorbis, que ofrece más ventajas en materia de patentes o royalties: todas sus especificaciones son de dominio público, las librerías se publican a través de una licencia BSD, mientras que las herramientas para codificar y descodificar ficheros en este formato tienen licencia LGPL.

Sin embargo, este formato no está tan extendido como AAC, aunque a día de hoy su relevancia está fuera de toda duda: se usa masivamente en Spotify, el servicio de streaming musical más grande de la actualidad.

Para quienes prefieren escuchar su música sin pérdida de datos existen formatos como FLAC o Monkey's Audio (APE), aunque su uso está tan extendido como el de otros. Sin embargo, para escuchar cualquier canción en formato digital con la máxima calidad (y para los más audiófilos) son la opción perfecta.

En Xataka | Las noticias sobre la muerte del formato MP3 han sido enormemente exageradas

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