El 12 de junio de 2005, Steve Jobs acudió a la ceremonia de graduación del alumnado de la Universidad de Stanford e hizo historia con su discurso, uno de los más inspiradores que se recuerdan. Pues bien, sus palabras no solo no cayeron en saco roto para esos jóvenes que celebraban el fin de su carrera, sino que calaron de lleno en Sam Altman, que ha calcado y repetido ese mensaje en el retorno a la que fuera su escuela.
Hace unos días Sam Altman visitaba la escuela secundaria John Burroughs School, a la que él mismo asistió, para participar en una mesa redonda sobre Inteligencia Artificial, el impacto de ChatGPT y OpenAI 01, ese nuevo modelo con capacidad de razonamiento. Además de mostrar su felicidad por estar de vuelta allí, donde comenzó a soñar con trabajar en IA, donde pronunció un discurso inspirador que recuerda muchísimo al de Steve Jobs. De hecho, viene a decir lo mismo.
De Steve Jobs a Sam Altman, dos brillantes mentes con la misma fórmula del éxito
Desde Stanford para la posteridad. En ese ya mítico discurso de Steve Jobs, el otrora mandamás de Apple les invitaba a correr riesgos y ser inconformistas: 'No podéis conectar los puntos mirando hacia el futuro, solo podéis conectarlos mirando hacia el pasado. Por ello tenéis que confiar en que los puntos, de alguna manera, se conectarán en vuestro futuro. Tenéis que confiar en algo: el destino, el karma, vuestro instinto, lo que sea. Nunca he abandonado esta perspectiva y es la que ha marcado la diferencia en mi vida'.
Ese 2005 en el que Jobs menciona estas palabras, Sam Altman abandona precisamente Stanford para hacer realidad su sueño, tal y como Steve Jobs sugiere en su discurso. Así, deja a un lado su carrera de Ciencias de la Computación para crear Loopt, una aplicación de redes sociales basada en la localización. OpenAI estaba a la vuelta de la esquina.
Lo que Sam Altman ha dicho. El cofundador de OpenAI alentó al alumnado a perseguir sus sueños, incluso aunque hacerlo implique correr riesgos, invitándoles a estar abiertos a desviarse del camino clásico de pasar por la universidad, conseguir un trabajo y echar raíces:
Esa es la clave de la mayoría de los riesgos, es que la mayoría de las cosas no son una puerta unidireccional. Puedes intentar algo, no funciona, puedes deshacerlo, puedes hacer otra cosa. Así que creo que en lo que ahora es un mundo muy dinámico, lo arriesgado es no intentar algo que realmente podría funcionar. Y luego miras hacia atrás en tu carrera 10, 20, 30 años después, y dices, hombre, desearía haber intentado lo que realmente quería probar
Porque Sam Altman cree ciegamente en lo que dice. Lo hemos visto en su biografía, pero es que también lo ha dejado por escrito en su blog personal, donde hace un lustro publicaba una entrada con consejos para tener éxito. Allí no se olvidaba de asumir riesgos y, en caso de no funcionar a la primera, retomar el camino. Lo de correr riesgos no solo es un mantra de Jobs y Altman, sino que Jeff Bezos venía a sugerir lo mismo en el podcast de Lex Fridman.
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don_diego
¡Claro que sí, persigue tus sueños!
Si quieres montar tu empresa, le pides 100.000 € a papi y pruebas; y si no te va bien no te rindas, igual es por falta de inversión: pídele 500.000 a ver.
La clave está en no rendirse.
En fin.
La probabilidad de que con una cantidad de dinero accesible a la mayoría de la gente puedas hacer un negocio de éxito es infinitamente menor de la probabilidad de que te arruines.
Y es que está demostrado que a los que les va bien desprecian sistemáticamente el factor suerte en su éxito, que es el más influyente: elegir bien el negocio, el momento, su ubicación, su enfoque... digan lo que digan todos se esforzaron muchísimo sí, pero también todos tuvieron un importante componente de suerte.
Pero la historia la escriben los vencedores, ese uno entre mil que da charlas. No les preguntan a ese uno por ciento que va tirando, ni a ese 10 por ciento que malvive, ni al 90 por ciento que fracasa ni al 50 por ciento que jamás se recupera.