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AT&T abandona la compra de T-Mobile por la oposición de las autoridades de Estados Unidos

AT&T abandona la compra de T-Mobile por la oposición de las autoridades de Estados Unidos
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Las acciones de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y el Departamento de Justicia de bloquear esta transacción no cambian las realidades de la industria móvil norteamericana. Es una de las industrias más competitivas del mundo, con una necesidad creciente de más espectro que no ha disminuido y debe abordarse de inmediato. La combinación de AT&T y T-Mobile habría ofrecido una solución provisional a esta falta de espectro. En su ausencia, los consumidores se verán perjudicados.

La compañía de telecomunicaciones norteamericana AT&T ha dejado de lado de manera definitiva la compra de T-Mobile. La consecuencia directa es que tendrá que pagar 4.000 millones de dólares, tal y como estipulaba el contrato si la operación finalmente no se llevaba a cabo. AT&T anunció la adquisición de T-Mobile por 39.000 millones de dólares el pasado marzo, pero las autoridades estadounidenses no han visto con buenos ojos la fusión, lo que ha obligado a AT&T a abandonarla.

Aunque AT&T no se hubiera retirado de la compra, la administración norteamericana la hubiera bloqueado, según indicaban todos los pasos, por dar como resultado una empresa dominante que dañaría la competitividad del mercado, además de los numerosos despidos que se hubieran producido. No obstante, la compañía de telecomunicaciones afirmaba justo lo contrario: que se crearía empleo y que las redes móviles se desarrollarían con más facilidad.

La compra de T-Mobile por parte de AT&T ha levantado las últimas semanas las alarmas de la FCC y del Gobierno de Estados Unidos. En un primer momento, el Departamento de Justicia presentó una demanda antimonopolio para bloquear la operación y, más adelante, la FCC también se pronunció en contra de la fusión. Algunos políticos, como el congresista Heath Shuler, cuya campaña electoral recibió fondos de AT&T, pidieron a Barack Obama que solucionara la disputa en favor de AT&T, pero lo cierto es que el presidente norteamericano poco podía hacer, ya que la demanda tiene un recorrido judicial y no político.

Los principales perjudicados de la compra, además de los consumidores que seguramente verían aumentar los precios, eran Sprint y Verizon, las otras grandes operadoras de Estados Unidos. Verizon hubiera perdido el puesto de líder en el mercado, mientras que Sprint hubiera caído más aún en la industria.

Vía | The Next Web

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