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Un desarrollador de Siemens, condenado por programar los errores de software que luego 'arreglaba'

Un desarrollador de Siemens, condenado por programar los errores de software que luego 'arreglaba'
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Un informático estadounidense de 62 años, David A. Tinley, acaba de ser sentenciado a 6 meses de prisión (que se canjearán por 2 años de libertad condicional) y 7.500 dólares de multa.

Y probablemente se sienta aliviado, puesto que la propuesta de la Fiscalía rondaba los 10 años y los 250.000 dólares. Todo ello por manipular en su favor un software de Siemens con el fin de evitar perder su trabajo a manos de la automatización.

Una 'bomba lógica' le garantizó el trabajo... hasta que estalló en el peor momento

El software en cuestión, basado en el uso de hojas de cálculo, se utilizaba para gestionar los pedidos de equipos electrónicos. Así que cuando empezó a sufrir fallos cada cierto tiempo, Siemens confió para arreglarlo en quien mejor conocía el código: el propio Tinley, que lo había creado en el 2000.

Este truco le sirvió a Tinley para mantener su trabajo entre 2014 y 2016. Pero, cuando en mayo de 2016 el fallo volvió a aparecer, coincidiendo con un viaje de Tinley fuera del estado de Pensilvania, éste se vio obligado a facilitar sus contraseñas de acceso a la compañía...

..y el 'pastel' fue descubierto: Tinley había instalado 'bombas lógicas' ocultas en el complejo código de las hojas de cálculo para forzar la aparición de los errores, a través de un código "sin ningún valor funcional al margen del de colapsar el software de forma aleatoria".

Así, cada vez que fallase, sólo tenía que facturar sus "horas" de trabajo a Siemens, horas durante las cuales se limitaba a reiniciar un contador, el mismo que desencadenaría el siguiente fallo.

Un equipo de programadores y abogados llegó a la conclusión de que el fraude en el que había incurrido Tinley había costado a Siemens 42.000 dólares en forma de honorarios y 5.000 dólares en concepto de daños.

Una vez 'pillado', Tinley siguió una estrategia menos ingeniosa para defenderse, alegando que su objetivo no había sido el de obligar a Siemens a seguir contratándolo, sino uno mucho más honorable: proteger un código de su autoría, como si fuera un Howard Roark recién salido de las páginas de 'El Manantial'.

De hecho, antes de darse por vencido y admitir el daño intencional, llegó a culpar a las actualizaciones oficiales de Excel de estar generando los fallos.

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